Reproducimos a continuación partes del Discurso Presidencial del 21 de mayo 2008, en los temas de vivienda y urbanismo
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No se trata sólo de invertir en más y más energía, sino también de hacer un uso adecuado y eficiente de ella. En los últimos meses hemos constatado que los chilenos somos capaces de ahorrar energía. Ahora el desafío es que ese esfuerzo se transforme en una conducta habitual en nuestros hogares.
Y estamos tomando medidas en ámbitos muy diferentes. Hoy quiero anunciar que a partir del próximo año, diez mil nuevas viviendas sociales incorporarán mejores estándares de aislamiento térmico, lo que permitirá mejorar la calefacción del hogar, reducir sus problemas de salud y aumentará la vida útil de la vivienda.
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Hoy, muchas de nuestras políticas públicas están dejando atrás las metas de cantidad y pasan al desafío de la calidad. Y uno de los ámbitos donde ese desafío mejor se expresa es, precisamente, en los temas de urbanismo y vivienda.
Durante los gobiernos democráticos, Chile ha avanzado como nunca. Entregamos más de un millón 800 mil subsidios. Edificamos carreteras, pavimentamos calles y pasajes; iluminamos poblaciones, avenidas y plazas.
Pero como dice un querido trovador, y permítanme que lo cite: "Detrás de las cifras y de los rascacielos, está la gente".
Y hoy es el momento de dar un salto en materia de calidad de vida en la ciudad. Y lo estamos haciendo, estamos cumpliendo con ese compromiso.
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Hemos definido una nueva política urbano-habitacional de integración social, que articula vivienda, barrio y ciudad.
Sembramos el 2006, comenzamos a cosechar el 2007. Muchos parlamentarios aquí presentes me han acompañado en la inauguración de estas nuevas poblaciones, y han podido apreciar la alegría y emoción de miles de familias de mucho esfuerzo al recibir sus nuevas casas, con mejores terminaciones, con mejores entornos, con dos o tres dormitorios.
Hace pocos días, mirando un trabajo sobre colectores de aguas lluvia, en la comuna de Conchalí, se me acercó un grupo de un comité de allegados. Y me contaron que están trabajando y que sus casas van a tener cuatro dormitorios, porque han logrado organizarse de tal manera que van a tener ese tipo de beneficio.
Y la verdad es que, a lo mejor, para algunos, dos o tres dormitorios suena poco. Pero ¡caramba que es importante para una familia contar con un dormitorio más en la casa! ¡Cómo no acompañar a esas familias en la emoción de un nuevo y más digno comienzo!
En los años 2006 y 2007 asignamos más de 340 mil subsidios de diverso tipo, lo que constituye una cifra histórica. De ellos, más de 100 mil han sido soluciones sin deuda para los más necesitados.
También nos preocupamos de la protección del patrimonio familiar. En estos dos años entregamos más de 113 mil subsidios de este tipo, que sirven para reparar o ampliar una vivienda social ya existente.
También desarrollamos un programa especial para apoyar a la clase media, que por momentos era olvidada en la política tradicional. En estos dos años de gobierno hemos entregado más de 115 mil subsidios a sectores medios para ayudarlos a adquirir viviendas y vamos a mantener este ritmo.
Nos hemos preocupado de la vivienda del adulto mayor. Sabemos que tienen necesidades muy específicas que debemos atender, como son mejores accesos, puertas y escaleras, pero además el cuidado.
Y por eso creamos un programa especial entre el Ministerio de Vivienda y el Servicio del Adulto Mayor, el que este año espera entregar los primeros 735 subsidios, programa que incluye el subsidio para una casa de estas características, pero además incluye el cuidado especial de una persona que los asista.
Y por cierto, nos hemos preocupado de las condiciones de deuda de decenas de miles de chilenos, como fue mi compromiso el año pasado.
A la fecha, casi 40 mil deudores Serviu y Serviu-Banca han terminado su compromiso hipotecario. Durante este año continuaremos con la aplicación de las medidas comprometidas, para llegar hasta quienes, por diversas razones, no han concluido su trámite.
Por otra parte, el beneficio de rebaja automática de tasas se ha aplicado a 138 mil deudores, de los cuales 89 mil están pagando dividendos más bajos desde noviembre, mientras que a los demás se les rebajará prontamente, de manera retroactiva.
Además, existe otro grupo de 30 mil deudores que han iniciado su proceso de refinanciamiento en enero de este año. Y seguiremos revisando los casos de extrema pobreza o vulnerabilidad, para lograr que esas familias accedan a los programas del Estado y podamos encontrar solución para sus viviendas.
Pero no nos quedamos sólo en eso y quiero asumir un compromiso: Al año 2010 tendremos una solución habitacional para las 20 mil familias que hoy viven en campamentos a lo largo del país.
Es importante también lo que hemos hecho en materia de entornos, de recuperación de barrios, construcción de comunidad, porque eso también llega a la gente.
Y el Programa Quiero mi Barrio está en plena ejecución en todo Chile. Ya se han constituido 140 Consejos Vecinales, que es donde los propios vecinos discuten qué mejoras realizarán en sus barrios. Comienzan a verse las obras, el hermoseamiento de plazas, pavimentación, construcción de sedes, multicanchas, luminarias, recuperación de áreas verdes.
Algo similar estamos haciendo en el programa de Condominios Sociales, que el año 2007 favoreció a más de cuatro mil 400 familias que recibieron apoyo técnico y financiero para ejecutar obras de mejoramiento en sus comunidades. Este año alcanzaremos una cifra similar, porque sabemos que son muchos los chilenos que viven en blocks y condominios que necesitan una ayuda para organizarse como copropietarios y mejorar su entorno.
El Programa de Pavimentos Participativos construyó más de 400 kilómetros en calles y pasajes.
Este año queremos pasar los 480 kilómetros. Pero algo más: no cobraremos aporte alguno a los vecinos y municipios de las 50 comunas más pobres que se acojan al programa, para premiar su esfuerzo y ánimo de participación.
Hemos creado también la Agenda de Ciudades, que es el plan que promueve la construcción de ciudades sustentables, competitivas e integradas. Esta agenda será la base de la construcción de una Política Nacional de Desarrollo Urbano, cuyos ejes relevantes son el proyecto de Ley de Planificación Urbana –que hoy se tramita en el Senado–, el incremento de la participación ciudadana en la gestión de los proyectos concursables y estudios de planes reguladores; y la integración de las inversiones públicas en las ciudades.
En siete ciudades del país –Arica, Alto Hospicio, Calama, Concepción, Puerto Montt, Coyhaique y Santiago– ya se están llevando a cabo proyectos urbanos integrales, que armonizan inversiones en vivienda, equipamiento y conectividad.
A eso hay que sumar los convenios de programación con los gobiernos regionales que se han firmado en cinco regiones –Coquimbo, Metropolitana, Bío Bío, Los Lagos y Magallanes– y los que firmaremos próximamente en Valparaíso, O’Higgins y La Araucanía, los que contemplan inversiones urbanas de millones de dólares, todas largamente esperadas por la población.
Pero las obras también se ensucian. La basura en la calle, los botaderos y los vertederos ilegales afectan directamente la calidad de vida en las ciudades, y especialmente la de los más pobres. He pedido a la Ministra de Medio Ambiente y a la Subsecretaria de Desarrollo Regional que se encarguen de la implementación del Plan Comuna Limpia.
Porque creemos que el Estado, aquí, también tiene una responsabilidad social que cumplir.
Implementaremos una Política de Compras Públicas Ambientalmente Amigable, a través de la cual incentivaremos la disposición adecuada de los computadores y baterías utilizadas por el sector público. Ampliaremos el reciclaje de papel en las oficinas públicas e incentivaremos el uso de productos biodegradables. Y por cierto, esperamos que este ejemplo motive a las empresas a trabajar con nosotros planes para sus propios procesos.
Pero también no quisiera yo olvidar aquí la sacrificada labor que realizan los recolectores de basura, quienes recorren y limpian nuestras ciudades.
Es por ello que el próximo mes enviaremos un proyecto de ley al Congreso con el objeto de asegurar que las empresas de extracción de basura cumplan con sus obligaciones laborales y previsionales, y que aquellas que entreguen mejores condiciones a sus trabajadores sean mejor evaluadas en los procesos de licitación.
En definitiva, al año 2010, nuestro propósito de entregar una mejor calidad de vida tendrá una clara materialidad en las obras urbanas, en las casas y en los entornos donde viven nuestros ciudadanos.
Ahora bien, no puedo dejar de referirme al sistema de transporte en la ciudad como parte de este propósito.
Pasamos momentos muy difíciles a propósito del transporte en la capital, qué duda cabe, y así lo reconocí en su momento.
Y estoy segura que la gente sabrá distinguir muy claramente entre quienes pudieran buscar sacar ventaja política de los problemas y los que trabajamos sin descanso por resolverlos.
Hemos fijado tareas concretas y un cronograma muy específico para el transporte de la capital. Dijimos que no subiríamos la tarifa hasta normalizar el sistema, y estamos cumpliendo todo aquello. Caminamos paso a paso, siempre avanzando, en la convicción de que estamos haciendo lo correcto.
La situación concreta al día de hoy es que el antiguo sistema caótico, contaminante y peligroso, es cosa del pasado. Y seguiremos trabajando todos los días en torno a ese horizonte que queremos, que es que la Metropolitana como el resto del país pueda contar con un sistema moderno, limpio y seguro, que satisfaga las necesidades de las personas.
Hemos presentado hace poco al Congreso Nacional un proyecto de ley que propone un Subsidio al Transporte Público en todo el país.
Y yo quiero dejar muy clara cuál fue mi perspectiva para este proyecto: El transporte es en las grandes ciudades y debe ser visto como un servicio de utilidad pública.
Es un bien público que todos debemos cuidar, porque de él dependen el medioambiente, claro, pero centralmente la calidad de vida de las personas, y especialmente de las personas de menores recursos, que son las que más usan el transporte público.
La verdad es que cuando uno mira la experiencia en transporte, no hay ciudad grande del mundo donde el transporte público no sea subsidiado por el Estado. Y eso es lo que buscamos centralmente con este proyecto de ley.
Como Presidenta de la República, pido a este Congreso una discusión seria y de alto nivel para este proyecto.
Un subsidio permanente al transporte público es un imperativo de equidad. En regiones va a permitir generar rebajas en el pasaje adulto y también en el pasaje escolar. Con los recursos destinados a regiones también se incrementará el aporte al transporte rural. Y en el caso de la Región Metropolitana, el proyecto de ley permitirá que el pasaje no suba durante el año 2008.
Y a los estudiantes les digo: Este proyecto responde a las inquietudes por ellos planteadas. Porque el proyecto crea las condiciones para un transporte público que preste un real servicio público a todos los ciudadanos y, especialmente, a quienes más lo necesitan.
Fuente: http://www.gobiernodechile.cl
Discurso presidencial 21 mayo
Etiquetas: noticias, politica habitacional, politica social, politica urbana
Lanzan las once medidas de la Agenda Urbana
Gracias a ellas, se busca terminar con la segregación social, poner al día la reglamentación y sentar la planificación de ciudades que acojan el crecimiento económico, dice Eduardo Bresciani, jefe de Desarrollo Urbano de la cartera.
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Por Oriana Olivos
El Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) decidió, a través de la elaboración de una agenda, darle un nuevo norte al desarrollo urbano por lo menos en el periodo de la actual gestión de Gobierno. La idea es que de aquí al 2010 se pueda concretar una serie de acciones en pos de mejorar la calidad de vida de la gente que habita los centros urbanos y posicionar a las ciudades como motor del crecimiento en el contexto de la actual economía globalizada.
Darle prioridad a este tema no es casual, argumenta Luis Eduardo Bresciani, jefe de Desarrollo Urbano del Minvu.
"Hoy el 86,6 % de los chilenos vivimos en áreas urbanas y las ciudades están creciendo a un ritmo de más de 4 mil hectáreas al año. Además, hay que entender que en el contexto mundial son las ciudades las que compiten entre sí y no necesariamente los países como antaño".
Con este nuevo enfoque, la cartera busca trabajar en forma integrada, de modo que todos los actores que confluyen en la ciudad puedan coordinarse en las diversas acciones.
Y es en este contexto, dice Breciani, que la agenda de ciudades constituye un eje articulador de todas las políticas que se materializan en el ámbito urbano.
"La idea es que ya no existan más acciones de infraestructura, de vivienda, de regulación del suelo, de planificación urbana o de mejoramiento de barrios en forma independiente, sino que todas tengan coherencia y estén conectadas bajo un mismo paraguas que le dé un sentido a la ciudad".
- ¿Por qué antes no se pensó en una agenda? Así, tal vez, se hubiesen evitado muchos problemas urbanos, como la segregación de la vivienda social o los impactos viales de los proyectos inmobiliarios.
"Lamentablemente, no fue así, pero no es tarde. Esta manera de organizar el trabajo surge del análisis y de la reflexión que estamos haciendo como país, el que también está cambiando, ya que ha pasado de ser un país sólo exportador de materias primas a ser un promotor de la innovación. Y esto ha impulsado a pensar que para desarrollar la ciudad, donde ocurre la innovación, también se requiere de una agenda totalmente distinta".
- ¿Cuáles son los ejes ordenadores de la agenda?
"Si bien la agenda está pensada sólo para este periodo de Gobierno, los objetivos fundamentales que persigue se enmarcan en una visión país que va mucho más allá de acciones de corto plazo. Por eso, la agenda se ordena sobre la base de tres grandes pilares: integración, sustentabilidad y competitividad".
- ¿Qué significan estos pilares?
"El primer eje busca promover la integración de las ciudades, no sólo socialmente, sino también desde el punto de vista de que los beneficios de las ciudades sean iguales para todos sus habitantes. De allí que es clave el hecho de cómo se focalizan recursos a los sectores más pobres y a las zonas urbanas más deterioradas. El segundo, que también atraviesa todas las medidas de la agenda, tiene que ver con hacer más sustentable en el largo plazo el desarrollo de nuestras ciudades, considerando los aspectos económico y ambiental (de qué forma se generan los equilibrios entre ambos). Y el tercer elemento se relaciona con cómo hacemos nuestras ciudades más competitivas. Las medidas de la agenda, además de cumplir con estos elementos, deben promover ciudades cada vez más competitivas y con posibilidades de generar espacios para la inversión privada y el desarrollo económico".
- ¿Cuántas medidas se han propuesto? ¿Son realistas?
"La Agenda de Ciudades (2006-2010) cuenta con 11 medidas divididas en 4 líneas de acción: reforma del marco regulatorio; gestión y planificación urbana integrada; mejoramiento urbano, y recuperación de barrios. Creo que son realistas en los plazos planteados. Además, el país cuenta con las instituciones y los mecanismos legales que permiten que se concreten, así como también con el presupuesto necesario".
Comenta Eduardo Bresciani que si bien todas las acciones de la agenda son importantes, las orientadas a la reforma al marco regulatorio, de las cuales pronto habrá novedades, son muy prioritarias. "No hay que olvidar que la reglamentación data de 1931 y su ajuste más importante se hizo en 1976. Nunca en un periodo democrático", dice.
En la agenda se plantean tres proyectos de ley que van a ser ingresados a trámite este primer semestre y que ya están elaborados.
Así, está en pleno debate un proyecto de ley para la integración social que busca terminar con la segregación habitacional que hasta ahora se ha dado en las ciudades de Chile. También se analiza el aporte solidario del suelo para la vivienda social de todos los proyectos inmobiliarios sin excepción.
"Este es un tema que se está evaluando y del cual pronto habrá noticias. Si todo marcha bien, el déficit habitacional que sufre el sector más vulnerable podría tener solución", afirma Bresciani.
Y agrega:
"La idea es que se realicen los cambios necesarios para que sea una iniciativa que genere amplios consensos. Los otros dos proyectos de ley que se plantean en la agenda buscan incrementar la participación ciudadana en la elaboración y actualización de los planes reguladores. Pero también crear planes comunales de vialidad urbana y en este contexto definir un sistema de aportes obligatorios de todos los proyectos inmobiliarios para mitigar los impactos negativos que generen".
Agenda: las 11 medidas
1.- Proyecto de ley para la integración social (ejemplo: aporte solidariode suelo para vivienda social y límites a la segregación).
2.- Proyecto de ley de planificación urbana (participación ciudadanaen las planificaciones).
3.- Proyecto de ley de impacto vial del desarrollo urbano (aportesobligatorios de todo proyecto inmobiliario, entre otros temas).
4.- Elaboración de planes reguladores en todas las ciudades.
5.- Desarrollo de proyectos urbanos integrales.
6.- Planes de ciudad y coordinación de la inversión pública.
7.- Implementación de grandes avenidas (nueva vialidad para la recuperación urbana y para el mejoramiento del transporte).
8.- Mejoramiento de espacios públicos.
9.- Mejoramiento participativo en calles de barrios vulnerables.
10.- Recuperación de 200 barrios vulnerables.
11.- Rehabilitación de barrios y zonas patrimoniales.
Fuente: Urbanismo y construcción, Ediciones Especiales El Mercurio 24 de mayo de 2007
Etiquetas: politica urbana