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La sorprendente vida de la Población La Victoria

La llamada "Chacra de la Feria" no era más que un gran prado tapizado de maleza; por eso los habitantes del Zanjón de Aguada llevaban un par de años pensando en tomárselo, hasta que un incendio quemó sus casas y desató el éxodo. Así, de improviso, a la una y media de la madrugada del 30 de octubre de 1957 partieron a esos terrenos, que entonces no eran más que un sitio agrícola abandonado, rodeado de un entorno verde y desde donde se veían los aviones del aeropuerto de Cerrillos.

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por Pamela Aravena y Rodrigo Cea

En la caravana que partió a la toma iban personas de la población La Legua y otros sin casa de Santiago. Tantos eran que en la mañana del 30 ya eran mil las familias instaladas. Y la gente continuó llegando, mientras el terreno permanecía sitiado por fuerzas militares y policiales.

El primer paso estaba dado, pero luego vino uno quizás más difícil: permanecer en el lugar. Fundamental en aquella tarea fueron -según recuerdan hoy los mismos pobladores- el cardenal José María Caro, el diputado Mario Palestro y la regidora Iris Figueroa. Sin embargo, el apoyo más importante en el montaje del campamento vino de alumnos de la Universidad de Chile, especialmente de su Escuela de Arquitectura. Miguel Lawner y un grupo de arquitectos trazaron los planos. Al mes, La Victoria ya contaba con 15 mil personas ocupando 3.200 sitios, de 8 por 16 metros.

Luis Garrido, actual presidente de la junta de vecinos, llegó con 10 años el mismo día de la toma y hoy recuerda que la vida fue muy dura en un comienzo, con muchas enfermedades a causa del frío y la humedad, pero que al año ya tenían luz y agua potable. En todos esos avances, recuerda Garrido, la unidad de los vecinos fue crucial, pues pronto construyeron un policlínico y la escuela de la población, levantada con ladrillos de adobe, aportados uno a uno por los pobladores.

El fantasma del desalojo desapareció recién a comienzos de los años 60. Entonces, alrededor de jardines plantados con lechugas y tomates que todos compartían, muchos comenzaron a construir sus casas con la idea de permanecer definitivamente ahí. Desde ese momento, La Victoria vive con la fama de ser la primera toma exitosa en Latinoamérica.

PROYECTOS SOCIALES: Brigada de las funas y biblioteca popular

Varios proyectos sociales gestionados por los propios pobladores funcionan en La Victoria. Todos autogestionados.

La brigada muralista "Las Autónomas", formada sólo por mujeres, nació hace 18 años, durante el último año del régimen militar, con consignas de carácter político. Pero ya desde hace algunos años cambiaron la temática por una feminista. "La idea es formar conciencia social sobre la violencia intrafamiliar que afecta a las mujeres", explica Vicky Martínez. Durante un tiempo se dedicaron a hacer funas, denunciando con murales a los maridos golpeadores de la población. Pero terminaron luego de que uno de ellos le diera una nueva golpiza a la señora. "Ahora enviamos mensajes contra el femicidio", agrega Vicky.

El Centro Cultural Pedro Mariqueo surgió en 1983, como centro de reunión de la Izquierda Cristiana, el Mapu y el MIR, fundamentalmente. La idea era dar talleres nocturnos sobre el movimiento obrero, la teología de la liberación y periodismo popular. Ahora hay talleres de alfabetización y nivelación de estudios. Ahí funciona la radio comunal y en su segundo piso existe una moderna biblioteca, con más de 500 títulos y que ya tiene 100 socios que pagan $800 anuales.

EDUCACIÓN: Jardín, escuela y preuniversitario, obra de los pobladores

Fundada por sus propios pobladores un año después de la toma de terrenos, la Escuela La Victoria es hasta hoy uno de los mayores orgullos de la población. Funcionando en un moderno edificio, limpio y muy ordenado, el establecimiento educa a 506 alumnos, de primero a octavo básico, y se jacta de estar entre los tres mejores colegios municipales de su comuna (Pedro Aguirre Cerda) en los resultados del Simce de cada año. María Clara Aramburú, su directora, asegura que el orden y la disciplina son la premisa en la formación de sus alumnos y que la autogestión es una de las mayores virtudes del colegio. ¿Sobre lo negativo? Aramburú cuenta que, según sus estudios, 25% de los niños del colegio vive en situación de abandono de parte de sus padres, tienen alto riesgo social y no recibe ningún tipo de apoyo fuera de la escuela. Otro 25% no puede recibir ayuda de sus padres, pues ambos trabajan.

En esos casos presta su asistencia el jardín infantil "Nuestra Señora de la Victoria", fundado en 1970 por sus pobladores. Alicia Cáceres, la creadora y mandamás del establecimiento desde sus inicios, cuenta que el jardín tiene 20 educadoras para atender a 110 niños en edad preescolar, pero que son 180 los ex alumnos -estudiantes de entre primero básico y cuarto medio- que siguen asistiendo al jardín por las tardes, para recibir apoyo social y educativo. Otros cinco niños, abandonados completamente por sus familias, viven en el lugar.

El jardín funciona sólo con la ayuda de los apoderados -actualmente, la cuota mensual es de $ 2.500, aunque no todos la pagan-. La Fundación Integra y el Hogar de Cristo ayudan con raciones alimenticias. Y una fundación alemana aporta dinero para la mantención.

El panorama educacional se completa con el preuniversitario de la junta de vecinos, donde los mismos jóvenes universitarios de La Victoria son los encargados de dictar las clases. El preuniversitario cobra $ 1.000 de matrícula y $ 2.500 de mensualidad. El año pasado, de los 22 alumnos, 18 quedaron en universidades tradicionales.

LOS LIBROS: Población letrada

El próximo martes en la mañana, cuatro buses repletos de vecinos saldrán desde la población hacia la Universidad Arcis para ir al lanzamiento de "La Victoria, Rescatando su Historia", el tercer libro sobre la comunidad, en que sus propios habitantes han actuado como autores. Publicado por editorial Arcis y el Grupo de Trabajo de La Victoria, la historia del libro empezó cuando la investigadora estadounidense Janet Finn visitó La Victoria y propuso a cinco de sus vecinos "reconstruir la memoria social de la población". Una de ellas fue Claudina Núñez (ex concejala del PC), quien recuerda que la investigación duró siete años (1999-2006) y permitió "desmitificar y descubrir nuevas verdades". Por ejemplo, ratificar el apoyo de la familia Palestro en la formación de La Victoria y aclarar que los terrenos eran pretendidos por algunos sin casa de Santiago desde, al menos, dos años antes de la toma.

"Pasado: Victoria del Presente", de 1978, fue el primer intento de los vecinos para preservar la historia de su población, pues ya se habían escrito otros textos, pero por personas ajenas a La Victoria. El otro libro que es obra de los mismos vecinos es "Memorias de La Victoria: relatos de vida en torno a los inicios de la población" (2003). El texto es un trabajo de "Identidad" ( www.grupoidentidad.cl), un grupo de 12 jóvenes de la población que en 2002 se propuso dar cuenta de La Victoria entrevistando a una veintena de personas, que representaran a la mayor cantidad de habitantes de la comunidad.

LA VICTORIA EN CIFRAS:

21.000 habitantes.

3.200 sitios de 8 por 16 metros cada uno.

42 iglesias evangélicas.

30 clubes deportivos

3 multicanchas.

15 centros de madres.

CASI UN SANTO: Jarlan, el sacerdote venerado

Casi todos los livings de las casas de La Victoria tienen su foto colgada de la pared. Cada año los pobladores le rinden una semana de homenajes, con liturgias, velatones y una feria de derechos humanos que se instala en la avenida 30 de Octubre. André Jarlan, el sacerdote francés asesinado por una bala mientras rezaba en su dormitorio, es hoy un santo en la población.

Decenas de murales con su rostro adornan las calles de La Victoria. Su historia es evocada por quienes lo conocieron, para que las nuevas generaciones no lo olviden. Jarlan había llegado a la parroquia de la población a principios de 1983.

Para las protestas que se habían iniciado ese año, Jarlan actuaba en dupla con el párroco Pierre Dubois. Mientras éste contenía el ingreso policial a la población, Jarlan atendía a los heridos de las manifestaciones.

El 4 de septiembre de 1984 era uno de esos días de protesta. Durante la jornada, el sacerdote atendió a 27 heridos. En la tarde, se retiró a su habitación a rezar. Pocos minutos después, cerca de las 18:00 horas, se oyeron disparos desde la esquina. Una de las balas se coló por la pared de madera, cruzó el cuello de Jarlan y lo dejó desfalleciente sobre su Biblia. Esa noche fue velado y al día siguiente el féretro con su cuerpo fue llevado en andas por pobladores desde La Victoria hasta la Catedral Metropolitana.

Un tribunal civil acusó a un suboficial de Carabineros como autor de los disparos, pero la justicia militar lo absolvió. Hasta ahora el sumario continúa cerrado.

Hoy la habitación de Jarlan está intacta. Una flecha marca la entrada de la bala en la pared, la Biblia continúa abierta en el salmo 129 y 130, la cama está estirada y sobre ella reposan tres grandes fotografías del sacerdote muerto sobre su escritorio. Quien quiera puede verlas. Es un museo en recuerdo de quien consideran su mártir.

Pero además de Jarlan, dentro de la población existe el recuerdo y casi devoción para otros muertos, que son tratados como mártires por haber desaparecido durante 1973 (cuatro personas) o haber muerto durante las violentas protestas de los años 80 (cinco personas). Muchos de los llamados "mártires de La Victoria" siguen presentes en la población en los nombres de algunas calles y organizaciones sociales, como clubes deportivos, juveniles o centros de madres.

RADIO Y TELEVISIÓN: Los medios de masas populares

"Somos un medio político. Todos dicen que pertenecemos al Frente (Manuel Rodríguez), pero no. La radio es del pueblo", explica Macarena Vivett, administradora de la Radio 1° de Mayo, que funciona en La Victoria.

El proyecto nació en la clandestinidad en 1995, con apenas un transmisor artesanal y un par de micrófonos. Su creador: Leopoldo Sarmiento, un ex miembro del frente rodriguista. Hoy cuenta con permiso de transmisión de la Subtel, una mesa de sonido, un mezclador y un computador. Transmiten las 24 horas del día, todo el año y su alcance sobrepasa los límites de la comuna.

Los problemas sindicales, los llamados a protesta, las huelgas de hambre, la situación de los presos políticos y la defensa de los mapuches apresados son los temas que más preocupan a la radio. Pero la programación incluye, además, espacios de utilidad pública, salud mental, orientación cristiana y también musulmana. Un poco menos de historia tiene Señal3, el canal de TV de La Victoria. Definido como alternativa a la oferta televisiva convencional -"autónomo, popular y sin fines de lucro"-, el canal comenzó en noviembre de 1997, cuando un grupo de jóvenes de la población decidió pasar de la proyecciones de videos en las calles a la emisión periódica de contenidos.

Hoy los programas van de jueves a domingo y hay desde un noticiario (el viernes a las 21:00 horas), hasta programas de arte y de música metalera. La señal también emite comerciales de una carnicería, botillería y un colegio por 15 mil pesos mensuales para juntar los 133 mil pesos mensuales que requiere para funcionar. El financiamiento se completa con la venta de antenas receptoras (por 4 mil pesos) y la ayuda económica y en equipos, que reciben principalmente desde Suecia.

Un párrafo aparte merece la desaparecida "La Voz de La Victoria", el primer medio de comunicación masivo de la población que partió en noviembre de 1958 y desapareció hace más de 20 años.

FUERZA COLECTIVA: La organización poblacional

contra el plan regulador y el Transantiago

Desde la misma noche del 30 de octubre de 1957, los "callamperos" del Zanjón de la Aguada que se tomaron la chacra se dieron cuenta de que la única forma de que su movimiento triunfara era organizándose.

Por eso, el primer día eligieron directiva y delegados, y constituyeron comisiones de vigilancia, subsistencia y sanidad. De allí en adelante, todas las decisiones importantes serían debatidas colectivamente. La escuela y un policlínico fueron las primeras obras públicas que decidieron construir.

Hoy ese ímpetu se mantiene. La junta de vecinos, actualmente dirigida por Luis Garrido, se elige cada dos años. Para la elección se instalan en cada pasaje urnas y casetas secretas de votación. Todos los vecinos mayores de 18 años participan activamente. Los candidatos tienen generalísimos y hacen grandes campañas para ser elegidos.

Cada cuadra, además, tiene un delegado, quienes se reúnen una vez al mes a decidir cuáles son las prioridades y a rendir cuenta de los gastos.

Para la celebración del aniversario de la población se votan las actividades que se realizarán. La más importante, en todo caso, es la que se realiza cada 30 de octubre, cuando se recrea la toma vistiéndose a la usanza de los años 50, con carretas y antorchas.

La férrea organización de los pobladores tiene triunfos notables. El primer gran hito data 1991, cuando con un aporte de $10.000 por casa lograron, "por fin", pavimentar las calles. La iniciativa luego sirvió de modelo para la implementación del programa de pavimentación participativa del Ministerio de la Vivienda. El año pasado, en tanto, mediante encendidas asambleas y estructuradas protestas echaron abajo el plan regulador para la comuna, en general, y para La Victoria, en particular.

Otro éxito es lo sucedido con el Transantiago, que de trece líneas de microbuses, "para ir a todos lados de Santiago", dejó a los vecinos de La Victoria con sólo cuatro recorridos. Pero la junta de vecinos de la población, junto a otras de la comuna, se movilizó y fue hasta el Ministerio de Transportes para exigir cambios y nuevos recorridos. ¿El resultado? Hoy hay nueve líneas que sirven a La Victoria (5 alimentadores y 4 troncales). Además, por primera vez un recorrido pasa por el medio de la población y toda la noche.

SEGÚN CARABINEROS: El narcotráfico y robos con fuerza, los mayores delitos

Treinta y cinco carabineros y un radiopatrullas tiene la tenencia La Victoria para custodiar a los cerca de 21 mil habitantes de la población y a otros 10 mil de poblaciones aledañas (cuadrante 64).

Pero La Victoria está intervenida por el Ministerio del Interior desde 2002, lo que implica la presencia de otra patrulla con tres carabineros provenientes de la 30ª Comisaría y 10 a 15 funcionarios de Fuerzas Especiales que circulan permanentemente en un carro celular. Y según los funcionarios policiales, los delitos que más se denuncian en La Victoria son los robos con fuerza, narcotráfico y violencia intrafamiliar.

Los delincuentes más temidos por la población son "el cojo Hugo" -Hugo Soto Núñez-, con ficha por homicidio, hurto, infracción a la Ley de Armas, tráfico de drogas y riña con resultado de muerte con arma de fuego, y "Los Tabilo", un clan de narcotraficantes que a veces siembra el terror al interior de la villa.

Varios allanamientos, detenciones y decomisos se han registrado en el último tiempo, el más importante en mayo pasado. "La Victoria tiene características bien especiales. En mayo entraron 300 carabineros, detuvimos a 23 micro y narcotraficantes y hubo cero resistencia en la población. No hubo gritos, ni piedras, sino mucha colaboración. Eso es un fenómeno que indica que La Victoria no ha caído en la red del narcotráfico y que, por el contrario, hay un fuerte rechazo a ese tipo de delincuencia", asegura el jefe antinarcóticos de la fiscalía sur, Héctor Barros.

Desde la División de Seguridad Pública del Ministerio del Interior, su director, Iván Fares, reconoce que La Victoria es una población donde existen problemas de delincuencia, consumo y tráfico de drogas, "como otras en Santiago", pero que tiene una gran virtud: su organización comunitaria. Fares destaca que fueron los mismos vecinos quienes se acercaron a las oficinas del ministerio en 2002 para pedir la intervención de la población, y que producto del trabajo en conjunto hoy han disminuido los índices de temor y se han recuperado varios espacios públicos.

TRABAJO PASTORAL: El respeto entre católicos y evangélicos

Francés nuevamente es el sacerdote de La Victoria. Lorenzo Maire llegó a Chile en la misma época que André Jarlan. De hecho, se prepararon juntos en Bélgica antes de partir a Chile a trabajar en sectores con alto riesgo social. La labor católica en La Victoria está centrada en las catequesis y -con la ayuda de tres hermanas brasileñas de la Inmaculada Concepción y las Hermanitas de Jesús-, el trabajo también contempla la visita a los enfermos y ayuda a las madres para orientarlas en la lucha contra la drogadicción.

"Esta población fue fundada por comunistas y ateos, pero también por cristianos, que pudieron imprimir su marca. Fue el cardenal José María Caro quien pidió la no intervención militar; el padre Del Corro acompañó a los pobladores en la toma; luego, el trabajo de Pierre Dubois y André Jarlan para frenar la represión. Eso generó un respeto hacia la labor católica", asegura Maire.

A la población también han llegado 42 iglesias evangélicas, que han conseguido adeptos. Los que abandonaron su lucha por penetrar en La Victoria fueron los Testigos de Jehová.

Fuente: El Mercurio Domingo 28 de octubre de 2007

Pobladores soportan el frío a una cuadra de sus nuevas casas

Campamento Vista Hermosa de Lo Espejo, el más grande de Santiago.
Ministra de Vivienda visitó ayer a las familias que serán erradicadas y reiteró el compromiso de terminar con dichos asentamientos para el 2010.
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S. RIVAS Y R. SANTONI

Joanna Vera espera ansiosa a que pasen los días para poder habitar su vivienda definitiva. Ella vive desde 1999 en el campamento Vista Hermosa de Lo Espejo, el más grande que queda en la Región Metropolitana, y es dirigenta de un grupo de 30 familias que en octubre se establecerán en casas a menos de una cuadra de su lugar actual.

Ella está feliz por el cambio, que será seguido por dos etapas más para terminar con la erradicación de las 300 familias del campamento, pero actualmente sufre por la salud de sus hijos tras la onda polar: "Mis tres niños han estado enfermos con bronquitis", cuenta.

Y es que el invierno más frío en 30 años se ha convertido en una dura batalla para las cerca de 28 mil familias que aún viven en campamentos en Chile.

Por ello, ayer la ministra de Vivienda, Patricia Poblete, quiso constatar en terreno la situación tras las bajas temperaturas y el avance de la construcción de las casas donde vivirá Joanna.

Allí, Poblete reiteró el compromiso de la Presidenta Michelle Bachelet de erradicar los campamentos en Chile para el 2010.

"Quedan 16 mil familias, más 11 mil que están en vías de erradicación. Esperamos que de aquí a dos años erradiquemos a los que faltan", afirmó la ministra.

La secretaria de Estado destacó la participación de los vecinos, proceso enmarcado en la nueva política habitacional del Gobierno y que en este caso ha sido gestionado por la organización Un Techo Para Chile.

"Son soluciones y diseños que ellos eligieron, no les tocó. Eligieron la construcción, el lugar. Ésa es la manera de trabajar: que las familias participen", afirmó.

Por otra parte, en la comuna de Lo Barnechea, en la que varios campamentos se vieron afectados tras la nevazón de mediados de semana, la ayuda continúa llegando a los pobladores.

La alcaldesa Marta Ehlers contó que han entregado desde el miércoles combustibles, comida y frazadas, sumado a un envío de 200 planchas de zinc y 300 cajas de alimentos por parte de la Intendencia Metropolitana.

Además, Ehlers anunció que pronto se comenzará a construir un proyecto de 770 viviendas para terminar con los cuatro campamentos que hoy existen en la comuna, cuya primera etapa estaría lista en julio de 2008.

Los últimos días en el campamento Vista Hermosa

ÁNGELA ZEPEDA

"El frío en un campamento es mucho. En las nuevas casas va a ser todo diferente, porque es una estructura sólida, donde no va a entrar el aire".

SANDRA MARÍN

"Este invierno ha sido más complicado que otros, con frío, lluvia y nieve. En la noche hay un hielo que nadie aguanta. Ojalá que este otro año sea mejor".

JACQUELINE MARÍN

"El agua sale congelada. Hay barro, pero uno lo asume porque está en un campamento. La humedad es lo que te jode. Hay que aperrar, no queda otra".

JOANNA VERA

"De ocho años aquí, éste ha sido el más crudo. Es muy difícil, pero sabemos que este es el último invierno, y que ya el próximo vamos a estar en una vivienda".

Fuente: El Mercurio Domingo 12 de agosto de 2007

El boom de los comités de vivienda en los campamentos

La esperanza de tener la casa propia incrementó las organizaciones de pobladores. Esto incluso ayuda a superar otros problemas como alcoholismo o cesantía.

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por José Miguel Jaque

En el campamento Lo Boza de Renca viven más de 70 familias. No hay alcantarillado. Los pobladores están colgados a los cables de luz eléctrica. Sacan el agua directamente de una matriz “a la mala”. “Es súper complicado vivir así. Me gustaría que la situación fuera otra: tener un baño decente, con ducha, con lavamanos, pero no se puede”, cuenta Purísima López, una de las habitantes del lugar que vive con su marido y dos hijos.



La situación de Purísima, su familia y el resto de quienes calza con las estadísticas que entregó el IV Catastro Nacional de Campamentos realizado por Centro de Investigación Social de Un Techo para Chile. El estudio arroja que sólo 2,3% de los campamentos a nivel nacional cuentan con alcantarillado; el 40,9% tiene agua potable y el 66,6% accedió a energía eléctrica de manera formal.

“Vivimos con precariedad. Y no es que uno se acostumbre a vivir así, uno simplemente se adapta. Nadie se puede acostumbrar a vivir mal”, cuenta Purísima. “Son las posibilidades que tenemos a la mano. Por eso luchamos por cambiarlas”.



Esa lucha se vio reflejada en el comité de vivienda que crearon los habitantes de este campamento. La organización pronto verá la luz: en un futuro no muy lejano –“espero que sea a fin de año, pero no creo”, dice ella-, Purísima y su gente habitarán su vivienda social del Proyecto Condominio Perla de Renca. Precisamente, la encuesta señala que los comités de vivienda son las organizaciones que más han crecido en los campamentos entre las últimas mediciones: de un 11% el 2005 a un 37,9% este año. Este año aparecen sólo superados por las juntas de vecinos (41,7%). “Esto demuestra que la gente sí está haciendo algo por salir de su condición”, comenta Jorge Atria, director del Centro de Investigación Social.

“Lo que más me va a gustar es pasar el invierno en mi casa”, se proyecta Purísima. “Vamos a tener otra calidad de vida. Un barrio nuevo, distinto. ¿Cómo me lo imagino? Estamos trabajando para que tenga biblioteca y áreas verdes. Y no sólo para nosotros, sino abierto a la comunidad”.

Dignificarse

Rosa Díaz, presidenta de la junta de vecinos del Campamento Erradicación Puente de Maipo, de Buin, apoya lo que dice Atria con respecto a los esfuerzos que hace la gente por dejar atrás la pobreza. “Es que la gente le tiene demasiada esperanza puesta en mejorar su calidad de vida”, dice. “Por eso, cuando surge la posibilidad de acceder a una vivienda, trabaja con harta energía. ¿Si hay gente que prefiere que le regalen las cosas? Son los menos. La mejor manera de dignificarse es logrando tu casa con esfuerzo”, comenta.

Rosa lo sabe. Ella misma debió empezar de cero. Dejó la casa donde vivía con el padre de sus tres hijos y llegó al campamento sin nada. Hoy cursa un primer diplomado para dirigentes de campamento y también recibirá en poco tiempo su vivienda social.

De acuerdo al catastro, los principales problemas que afectan a los campamentos son la cesantía (75,6%), el alcoholismo (55,9%), la discriminación de poblaciones vecinas (48%) y la violencia intrafamiliar (43,7%), entre otros. “En los comités de vivienda se ven todos los temas. Cuando las personas ven que los dirigentes son confiables, todos los problemas entran en el mismo carro”, comenta Rosa.



Uno de ellos es la mirada discriminadora de las poblaciones vecinas. Rosa dice que se debe al círculo noticioso que recorre los campamentos, que habla de delincuencia, drogadicción y alcoholismo. “Sería distinto si vieran los esfuerzos que hacemos por organizarnos y salir adelante”, advierte. “Acá hay gente tontita, como en todos lados, pero también hay personas que luchan por mejorar su calidad de vida. Ésa es la oportunidad que estamos pidiendo, que nos miren con otros ojos”.

Fuente: La Nación Viernes 29 de junio de 2007

Más de 2.500 vecinos tendrán vivienda definitiva junto a Un Techo para Chile y Huechuraba

Abordarán problemática de allegados sin vivienda sumado a quienes habitan en campamentos.

Cerca de 2 mil 500 vecinos de Huechuraba que hoy viven de allegados y en campamentos, podrán obtener su hogar sólido y definitivo, luego de la alianza de trabajo conformada entre la Municipalidad de Huechuraba y Un Techo para Chile.

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La institución accedió incluir en su trabajo, la solicitud de Huechuraba de trabajar con las familias que viven como allegadas, ya que representa la cifra oculta de los que no tienen hogar, las que según estadísticas municipales, superan las 2 mil familias, agrupados en 23 comités de allegados.

El sacerdote Felipe Berríos S.J., capellán de Un Techo para Chile, bendijo a las familias preseleccionadas para optar a su vivienda que estaban en el lugar, lo que hizo que el momento tuviera especial emoción.

La alcaldesa Carolina Plaza señaló que esta firma “sella meses de conversaciones con Un Techo para Chile para lograr trabajar en conjunto la mejor manera de hacer realidad el anhelo de que nuestras familias cuenten con su casa propia; gracias a este convenio, nos sumamos a la meta de no tener campamentos para el año 2010, agregando a ésta, la solución para una parte importante de los allegados de Huechuraba, quienes están sumergidos en el sistema, ya que su realidad no es tan visible como la de los campamentos”.

La autoridad agregó que “Los proyectos que albergarán a los vecinos verán la luz a contar del año 2008”.

Fuente: La Segunda Miércoles 20 de Junio de 2007

Un Techo para Chile y AOA lanzan iniciativa para diseñar nuevos modelos de Vivienda Social

UTPCH y la Asociación de Oficinas de Arquitectos, AOA, hacen una alianza para que las oficinas de arquitecturas más connotadas desarrollen una nueva generación de tipologías de vivienda social.

La diaria constatación de que aún 25 mil familias de Chile viven en campamentos (en situaciones habitacionales de extrema pobreza), fue lo que motivó a Un Techo para Chile a acercarse a la Asociación de Oficinas de Arquitectos (AOA) para invitarlos a participar en la erradicación de los campamentos y empezar a soñar un Chile con barrios.

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La AOA, en su objetivo de desarrollar constantemente políticas de responsabilidad hacia la sociedad a través del diseño sustentable de su entorno y el fomento de la calidad de vida, aceptó el desafío de desarrollar una nueva tipología arquitectónica para las viviendas sociales, donde exista no sólo un mejoramiento sustantivo de la calidad individual de la vivienda (tamaño, calidad de su arquitectura y construcción), sino también en el aspecto colectivo y urbano (conformación de comunidades organizadas, equipadas, y adecuadamente insertas en el tejido urbano existente).

Un Techo Para Chile se ha transformado en actor fundamental en la reformulación habitacional, a partir del trabajo que ha realizado por más de 10 años con las familias más vulnerables del país, y la implementación de un nuevo concepto integrador de barrio, bajo el alero de su Área de Vivienda Definitiva.

Por eso, UTPCH y AOA invitan a los profesionales de todas las oficinas de arquitectura del país, a unirse a la Asociación y participar en el desarrollo de tipologías de vivienda social y así hacerse cargo de este nuevo cambio en Chile y convertirse en los actores fundamentales de este.

Los proyectos (presentados con plazo máximo el 31 de julio), deberán enmarcarse normativa y presupuestariamente dentro de los recursos disponibles, de acuerdo al programa “Fondo Solidario de Vivienda” (F.S.V.), considerando todas sus exigencias y posibilidades.

Y es que, a diferencia de otras iniciativas, UTPCH y AOA se han propuesto desarrollar concreta y aplicadamente los proyectos, para que no terminen en la mera selección de ideas y se extiendan hacia el ejercicio técnico y su aplicación real en un caso específico.

Fuente :La Segunda Internet Lunes 11 de Junio de 2007

Terminar con los campamentos en seis años: La batalla que Lagos perdió

por Bernardita Aguirre Pascal
Erradicar la extrema pobreza: El desafío de la Presidenta Bachelet

La Presidenta Bachelet heredó 453 campamentos, que ella quiere terminar con su nueva política habitacional. Será difícil, pues su programa adolece de capacitación laboral, la misma que hizo fracasar los planes de Frei y Lagos.

"En seis años terminaremos con los campamentos y los allegados, eso es algo que está al alcance de la mano. Hemos construido 100 mil casas por año, ahora haremos 120 mil por año", prometió Ricardo Lagos.

Durante su gobierno puso sus esfuerzos en cumplir su promesa y dio más recursos a Chile Barrio, el programa estrella de la administración Frei para terminar con los asentamientos precarios en su período. Pero ninguno de los dos lo logró.

Al parecer el problema no se soluciona sólo con más casas, porque al erradicar una ocupación irregular otra vuelve a nacer con los mismos o nuevos pobladores.

Hoy, según el último catastro del Centro de Investigación Social de Un Techo para Chile, existen 453 campamentos en todo el país, donde viven 24.490 familias.


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¿Por qué más campamentos?

"El programa Chile Barrio fracasó porque pretendía erradicar los campamentos y lo que hizo fue incentivar su creación", explica el director del programa social de Libertad y Desarrollo, Rodrigo Castro.

Según él, se incentivó a más familias a irse a estos asentamientos para poder acceder a casas. Además éste no abordó el problema de insuficiencia de ingresos familiares, ayudándolas en el trabajo, y ellas volvieron a vivir en forma irregular al no tener cómo mantener sus casas.

"Chile Barrio ha sido exitoso desde el punto de vista de su meta, que fue terminar con 972 asentamientos precarios. Este año concluye su labor", dice la subsecretaria de Vivienda, Paulina Saball.

Ella reconoce que hoy en el país existen ocupaciones irregulares pero recalca que Chile Barrio permitió un aprendizaje que generó un cambio en la política habitacional. "En primer lugar, la organización del grupo, que defina su proyecto habitacional y lo implemente con cargo al subsidio y a su ahorro con un acompañamiento técnico del Estado", dice la subsecretaria.

Además sirvió de base para las nuevas políticas habitacionales del gobierno de Michelle Bachelet que incluyen el subsidio de localización, para que la gente se mantenga en barrios dentro de las ciudades, y un mayor énfasis en la supervisión técnica y la habilitación social.

Están contemplados 227 mil nuevos subsidios para viviendas más amplias, en barrios mejores, con asistencia técnica y garantía de calidad. Además se abordarán los problemas de viviendas deficientes con 160 mil subsidios para ampliar y mejorar viviendas y se recuperarán los espacios comunes de 200 barrios vulnerables.

El esfuerzo de aquí al 2010 es titánico, pero está basado en los datos del último censo y la ficha CAS y podría ser que los resultados de la ficha de protección social revelen una nueva realidad de pobreza. Esto sumado a que se siga sin resolver la habilitación de la familia para el trabajo, lo que permitiría que ella mantenga su casa, nos podría llevar a un Bicentenario con campamentos.

¿Por qué fracasó? Faltó habilitación social y laboral

Las casas que les dieron a los pobladores del campamento senador Matte del cerro San Cristóbal en Lampa y San Bernardo más que una solución fueron un problema. El traslado terminó con su organización vecinal, fueron insertos en barrios masivos lejos de sus fuentes laborales que estaban en La Vega o en el comercio ambulante y finalmente varias familias volvieron a las tomas.

Queda claro que el fin de los asentamientos precarios va más allá de una casa. Para enfrentar el problema de ubicación se creó el subsidio de localización "para quienes construyen viviendas en terrenos bien ubicados en la ciudad y dotados de servicios", explica la subsecretaria de Vivienda, Paulina Saball.

Agrega que además se han aumentado los montos y se han perfeccionado las exigencias y la supervisión a la asistencia técnica que implica organizar a los pobladores, asesorarlos en la elección de su terreno, diseño de viviendas y habilitación social, que incluye conectarlos con consultorio, escuelas y municipios.

En este último punto estaría una de las deficiencias de Chile Barrio. Según la evaluación de impacto del programa hecho por la Dipres, aunque se decía haber cubierto el 80% de las familias con habilitación social, sólo entre un 8% y un 15% de los propios beneficiarios dice haber participado en este programa.

Un Techo para Chile en su área de vivienda definitiva pone especial énfasis en esto. "Acompañamos a las familias en su proceso de postulación, las incentivamos a que ahorren más de 10 UF para que obtengan una mejor solución habitacional y se entrenen para mantener su vivienda y las conectamos en sedes sociales y con las escuelas y consultorios", explica el director del área de Vivienda Definitiva, Mirko Salfate.

Además para darles buenas casas, bien localizadas y un mejor barrio invitan a las empresas a aportar recursos.

Con estos aportes y con esfuerzo e imaginación para construir en ex basurales, sanear legalmente terrenos y la ayuda del programa Elemental de la UC, que diseña viviendas de alta densidad sin hacinamiento, han podido lograr excelentes poblaciones. Pero reconocen que todos estos esfuerzos son en vano si no se logra que la gente mantenga sus viviendas capacitándola para trabajar.

Pero el Minvu no incluye este tema en su política habitacional. "No tenemos ningún proceso de habilitación laboral, pero como cualquier servicio público entregamos información necesaria y orientamos", dice Saball.

Viviendas para 2007

La nueva política habitacional de Michelle Bachelet concentra el 70% de sus recursos en los más pobres:

Fondo Solidario Quintil I: Unas 32.250 familias serían favorecidas este año con proyectos de construcción y viviendas construidas.

Fondo Solidario Quintil II: En 2007 habría 10 mil familias beneficiadas con viviendas construidas.

Subsidio Rural: Podrían recibirlo unas 10.886 familias de escasos recursos del sector rural que quieren construir en terrenos propios o formar villorrios.

Protección del patrimonio familiar: este año para 38.473 familias que necesitan mejorar, reparar o ampliar sus viviendas.

Fuente: El Mercurio Sábado 7 de abril de 2007

Acuerdo por campamentos

El Ministerio de Vivienda y Urbanismo, Minera Escondida y Un Techo para Chile firmaron un acuerdo para trabajar en conjunto con las familias de los 22 campamentos que existen en la Región de Antofagasta. La idea es que las casi mil familias que hoy viven en condiciones de extrema pobreza accedan a viviendas de calidad y construidas en barrios integrados.

Fuente: El Mercurio Domingo 25 de marzo de 2007

Firman convenio para erradicar la totalidad de estos sectores en la II región: El último campamento de Susana

Creció al lado de un vertedero. Allí con nylon, cartón y trozos de pizarreño sus padres levantaron su “casa”. El basural hoy es su lugar de trabajo. Y su casa ha visto crecer a sus hijos. Pero no a sus nietos. Su familia y otras 1.047 tendrán por fin su casa propia. Susana podrá, por primera vez, disfrutar la lluvia. Y no odiarla nunca más.

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José Miguel Jaque

Susana Véliz durmió poco esa noche de octubre. Se levantó más temprano de lo habitual y tomó la micro 111 junto a un grupo de pobladoras. Era la única de su familia, porque su hija tenía que hacer el almuerzo y su marido debía trabajar en el cementerio. Los nervios le pasaron la cuenta a algunas mujeres y “terminaron vomitando de puro ansiosas”, dice ella. Incluso, se les perdió la calle 14 de Febrero, donde se ubica la oficina de Un Techo para Chile.

En la sede de esa entidad las estaban esperando con los computadores encendidos. La imagen que vieron las dejó mudas: la maqueta de su nueva casa. “Ese día fui feliz”, cuenta la mujer. “¡Imagínate cómo será cuando abra la puerta de mi casa! Siempre soñé con tener una casa linda. No importa que sea chica, pero que sea mía”. A Susana se la come la ansiedad cuando habla de sus proyectos. “¿Sabes? Soy media artista y yo misma voy a pintar mis cuadros. Quiero la fachada color salmón, porque me encanta el naranjo y voy a pintar un grafitti de la Virgen María con los brazos abiertos, porque lo que le pedimos se hizo realidad”.

Sólo ver la imagen de su futura casa proyectada en una pantalla fue un sueño cumplido. “Yo decía cuándo… cuándo voy a tener una ducha, cuándo voy a dejar de bañarme con tarros, cuando vamos a disfrutar de la lluvia y dejar de tenerle rabia”, agrega emocionada.

En el campamento La Chimba viven cerca de 300 familias. “El campamento crece rápido porque las niñas de 13 o 14 años ya están pariendo y empiezan a convivir muy jóvenes. Porque si preguntamos cuántos son casados, casi nadie. Es un campamento donde somos muchas más mamás que papás”.

Susana quiere dejar atrás los recuerdos. Ésos que la llevan al año 1973, cuando tenía doce años y su familia llegó a tomarse los terrenos que dieron luz al campamento sólo con la basura que encontraron en el vertedero vecino. Nylon, cartón y pedazos de pizarreño dieron vida a su casa. “Son recuerdos feos. No había agua, luz ni locomoción. Teníamos que conseguir que alguien nos vendiera agua y trasladarla en carreta. Al menos ahora tenemos un jardín infantil para que las mujeres no lleven a sus hijos a trabajar en el basural”.

El vertedero es el lugar de “trabajo”. Cada vez que un camión de basura sube por la calle es abordado por pobladores que los desvalijan buscando basura que “reciclar” y vender. Así trabaja la mayoría.

“Mirarnos como personas”

Esa realidad quedará atrás porque Susana, los pobladores de La Chimba y de los otros 21 campamentos de Antofagasta tuvieron ayer otro día feliz para contar. El Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu), Minera Escondida y Un Techo para Chile firmaron un convenio para erradicar a las 1.048 familias que viven en situación de pobreza en la región y entregarles su casa propia.

“Se trata de viviendas que al menos deben tener dos dormitorios, ampliables a cuatro, con cocina y baño. Además son viviendas insertas en barrios amables, no aisladas. Es momento de poner énfasis en la calidad y en la integración”, comentó la ministra Patricia Poblete. Una vez que las familias postulen al Banco de Proyectos del Serviu con sus 10 UF en la libreta, se les asigna el subsidio y en un año tendrán la llave de su nueva casa sin deuda.

Cada entidad pone algo en esta alianza: Un Techo para Chile organiza a las familias y realiza el proyecto; el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) entrega los subsidios (350 UF) y controla la calidad de las viviendas, y Minera Escondida aporta los 4 millones de dólares para hacerlo realidad.

La ceremonia de firma del convenio se realizó en el Centro Comunitario Alejandra Avendaño de La Chimba, con la presencia de la ministra Poblete, el capellán de Un Techo para Chile Felipe Berríos, la plana mayor de Minera Escondida y dirigentes poblacionales.

“Esperamos llegar al bicentenario sin la vergüenza y la miseria de tener gente viviendo en los parajes que acabamos de ver”, dijo Berríos. Debiera darnos vergüenza que mucha gente que nos rodea aquí no ha tenido qué comer y ha debido alimentarse de la basura que recoge. Esto no puede ser. Basta y basta con cosas concretas”. El jesuita agregó que el plan de terminar con los campamentos para el 2010 “no es una quimera, es una meta real y alcanzable”.

Lorena Troncoso, dirigenta vecinal del campamento Juanita Cruchaga, habló por los pobladores. Lo primero que hizo fue agradecer “por ser mirada como una persona”.

“Dije eso porque cuando trabajaba de empleada doméstica le escuché decir a mi empleador que la gente de campamento es gente cochina y floja. Y resulta que ahora yo vivo en un campamento y mucha gente nos mira así. Porque es la realidad. Vivimos rodeados de basura y perros callejeros”, cuenta con rabia la mujer. “También lo dije porque mi hija nunca se ha atrevido a decirle a sus amigos que vive en un campamento, pues sabe que la van a discriminar. Mi discurso fue una forma de agradecer porque son pocas las personas que se toman su tiempo para no mirarte como una cochina, una sucia, una ordinaria y que finalmente te ayuda”.

Lorena también sueña con el día que abra la puerta de su casa. “No quiero que mis hijos tengan la situación que yo les di por llegar a tercero básico. Además de una casa, quiero dejarles dignidad”.

Fuente: La Naciòn Martes 20 de marzo de 2007