9,7% sube costo de vida del quintil más pobre
LyD analizó datos de la nueva encuesta de presupuestos familiares 2007, y constató el máximo aumento en agosto.
El 20% más pobre de la población sufrió un aumento de 9,7% en el costo de la vida en abril pasado, respecto de igual mes de 2007, mientras que el quintil más rico registró un aumento de 6%, según un análisis actualizado por niveles socioeconómicos realizado por el Instituto Libertad y Desarrollo (LyD).
La entidad hizo esta actualización sobre la base de la nueva Encuesta de Presupuestos Familiares correspondiente a 2007.
Continúa...
En doce meses a abril, los precios de los alimentos subieron en 18,2%. Los productos alimentarios representaron el 37,5% del gasto medio de los hogares más pobres, y el 14,6% del gasto en el quintil más rico.
Algunos de los ejemplos de los precios que registra en abril el Instituto Nacional de Estadísticas para los productos de la Canasta de Alimentos Básica (CAB) que se considera en el análisis, son los siguientes: pan, $882,2 el kilo; pastas, $455,2 el paquete; arroz, $762,2 el kilo, y harina, $657,4 el kilo.
En el caso de las carnes, el precio del asado de tira es de $2.653,5 el kilo; posta rosada, $3.438,2; pollo entero faenado, $1.359,9 el kilo, y chuletas de cerdo, $2.695,7.
El precio de la leche líquida llegó a $638,1 el litro.
Vivienda registró un alza de 12,3% en dicho período, representando el 15,2% del presupuesto familiar del quintil más pobre, y 14,5% del gasto en el grupo de más altos ingresos.
El grupo Transportes anotó una caída de 0,4% en sus precios, y representa un 14,6% del gasto del 20% más pobre, en comparación con el 24,5% para el quintil más rico.
El costo de la vida para los quintiles más rico y más pobre de la población viene aumentando desde antes de enero de 2007, hasta alcanzar el 10,4 y 6,6%, respectivamente, para cada quintil en abril de este año, utilizando la Encuesta de Presupuestos Familiares de 1997.
En el período de análisis, la relación del costo de la vida entre los más pobres y más ricos alcanza un máximo en agosto de 2007, al compararlo con agosto de 2006.
En ese mes, los precios para el 20% más pobre de la población subieron 82% más que para el 20% más rico si se utiliza la encuesta de 1997, y 91% si se utiliza la encuesta de 2007.
En doce meses a agosto pasado, los precios de los alimentos subieron en 13%.
Fuente: El Mercurio Martes 27 de mayo de 2008
Etiquetas: costo de vida, noticias, pobreza
La historia de la pobreza en Chile
El Instituto de Chile publica en sus "Anales" una profunda investigación académica sobre el tema, ad portas del Bicentenario.
Un estudio que abarca desde el siglo XVI al siglo XX, y un cuadro de múltiples rostros: desde la política a la religión, una herida que no se cierra.
Continúa...
por Juan Antonio Muñoz H.
Fue concluido el primero de los tres volúmenes de los Anales del Instituto de Chile dedicados al tema de la pobreza. Catorce monografías, distribuidas en tres secciones, cuya característica común "es el rasgo introductorio y general de este asunto en el país", según explica José Luis Cea, presidente de la Academia Chilena de Ciencias Sociales, Políticas y Morales.
La idea de la comisión editora es dedicar los "Anales" al examen de los principales problemas de la sociedad chilena, pensando en la necesidad de resolverlos en la perspectiva del Bicentenario de la Independencia nacional. "Fuimos así, uno tras otro, recorriendo el pretérito de nuestra trayectoria republicana, constatando el esfuerzo, público y privado, que desde temprano se advirtió por resolver un dilema tan grave y apremiante. Pero comprobamos también que la pobreza existe y, en sus variados aspectos o manifestaciones, probablemente se ha agudizado", dice Cea.
La comisión editora coincidió en que la pobreza es, al menos, susceptible de ser concebida con el rasgo de voluntaria, es decir, de una decisión personal de asumirla como perfeccionamiento ético, religioso y de solidaridad con el sufrimiento de los indigentes y menesterosos y, además, con el carácter de pobreza socioeconómica, o sea, impuesta e incontrolable por la carencia de los medios indispensables para vivir y convivir dignamente en cuanto ser humano. "De esta última faceta es parte la pobreza sociocultural, cuyas expresiones más notorias son la discriminación en jóvenes, mujeres y personas de la tercera edad, la marginalidad de los migrantes, el olvido de los enfermos incurables o el desamparo de miles de familias que coexisten en clima de inseguridad por flagelos como la droga, la violencia y la impunidad".
Se decidió entonces invitar a quienes se consideró como los especialistas(*) más prestigiados de Chile, quienes, en las 559 páginas de este tomo, develan los rasgos que ha tenido la pobreza y su desarrollo en la vida de Chile, esperando que el conocimiento exhaustivo de sus múltiples factores y características permita acceder a alternativas de solución.
"Propugnamos mantener la fe en la libertad y en la igualdad, pero apuntamos, directa y enfáticamente, a la vigencia del principio de solidaridad, tan olvidado y sin el cual la democracia contemporánea nunca llegará a ser cabal", escribe Cea.
El Mercurio ofrece aquí un viaje por algunos de los conceptos vertidos por los especialistas al revisar la expansión de la pobreza desde siglo XVI hasta nuestros días. Un cuadro de múltiples rostros, que documenta cómo la sociedad se ha ocupado y preocupado del problema. Desde la política al arte, traspasados por una herida que no se cierra.
En el Chile Indiano
Pobres, rústicos, huérfanos, viudas, enfermos y ancianos se contaban entre las personas particularmente favorecidas por la corona en razón de sus carencias, particularmente a la hora de combatir judicialmente con otros que se encontraban en mejor situación económica y de influencias. El concepto de miserable fue frecuentemente extendido o acotado por los autores, en cuanto a las personas que abarcaba, toda vez que, como se ha visto, no existía una definición precisa al respecto. Por ejemplo, en lo tocante a viudas, algunos autores consideraron tales a las que, aunque no hubiesen estado casadas, tuviesen una edad superior a los cincuenta años. En general, eran considerados miserables los ya mencionados, aunque, en definitiva, la determinación de la calidad de la persona miserable quedó entregada al criterio del juez, según nos lo recuerda Juan de Solórzano y Pereira. Pero, sin duda, una de las materias en que más fuerza se hizo a su conceptualización fue la de haber incluido en ella a los indios del común.
Casa de Recogidas
A consecuencia de una solicitud de la Real Audiencia, de 1704, el monarca autorizó, el 10 de septiembre de 1707, la fábrica, esto es, la edificación, de una casa para recoger a las 'mujeres de mal vivir'.
Sólo comenzó a funcionar la Casa de Recogidas de Santiago en enero de 1734, disponiéndose para su sustento dos mil pesos que se sacarían del ramo de balanza. Quedó ubicada aledaña al cerro Santa Lucía, en un sitio cedido por el cabildo de Santiago, en el lugar que hoy ocupa la Plaza Vicuña Mackenna, lo que hacía que frecuentemente huyeran las asiladas o recibieran la visita de algún pretendiente a través del referido promontorio.
Huachos
Diversos factores contribuyeron a la proliferación de niños vagos en las ciudades y villorrios de Chile. Por una parte, la Guerra de Arauco dejó muchos huérfanos de padres al haber éstos fallecido en la lucha con los indígenas. Por otra parte, tras el Desastre de Curalaba de fines del siglo XVI, quedó un número no despreciable de huérfanos que fueron rescatados desde las tierras caídas en manos mapuches. A lo anterior, hay que agregar el mestizaje, que produjo números importantes de hijos de uniones ilegítimas y ocasionales entre españoles e indias. Los frutos de estas uniones no pertenecían propiamente ni al grupo indígena ni al español, siendo mirados con desconfianza por ambos sectores, lo que daba pie para su vagabundaje. Estos "mestizos de segundo orden", como alguna vez se los denominó, daban origen, a su vez, a nuevos hijos "huachos" que quedaban diseminados por las extensiones del reino, sin familia a la que adherirse establemente.
Casa de Huérfanos
El tan necesitado asilo de huérfanos recibió, en 1758, el empuje tesonero de Juan Nicolás de Aguirre, marqués de Montepío, quien donó al efecto la manzana comprendida entre las calles de las Agustinas, de la Moneda Vieja (Huérfanos), de las Cenizas (San Martín) y del Baratillo (Tucapel Jiménez, ex Manuel Rodríguez). El objeto de la institución era el albergue de pobres, expósitos y "mujeres arrepentidas", no obstante ser su denominación la de Casa de Huérfanos.
Montepíos
El sistema de montepíos se inició para favorecer a las viudas, huérfanos y madres viudas de los oficiales militares. Establecido con altibajos desde 1728, se consolidó mediante real declaración de 17 de junio de 1773.
Los pobres no son ciudadanos
En 1852, en una carta escrita desde la Cárcel Pública de Santiago por Santiago Árcos a Francisco Bilbao, se expresaba cómo las diferencias entre ricos y pobres habían marcado y marcarían la trayectoria chilena en lo que quedaba del siglo:
"Lo que mantiene al país es la triste condición en lo que vemos, es la condición del pueblo, la pobreza y la degradación de las nueve décimas partes de nuestra población... Basta salir a la calle para ver dos castas divididas por barreras difíciles de sobrepasar. Todo lo demuestra así: las vestimentas, los saludos, las miradas. El país está dividido entre ricos y pobres. En Chile, ser pobre no es un accidente, es una condición. Los pobres no son ciudadanos. Los pobres no tienen partidos. Ellos no son pipiolos o pelucones, ellos son simplemente pobres... Sin embargo, la clase pobre en Chile, degradada por la miseria, mantenida en la ignorancia y el respeto, manipulada por los sacerdotes, los ricos, es mucho más inteligente de lo que se quiere suponer".
El voto
Después del proceso emancipador, los líderes republicanos se dieron cuenta que al momento de otorgar el derecho a voto los pobres eran numéricamente más que los miembros de los grupos acomodados y que podían votar en función de sus intereses, lo que perjudicaba las reglas de propiedad que terminaban por marginarlos del bienestar. Bajo esta óptica, estaba claro que sólo podían votar aquellos que tenían propiedad y riqueza. Eso explica el denominado voto censitario, plasmado en la Constitución de 1833, que dividía formalmente a los hombres en dos categorías: los propiamente ciudadanos, que eran quienes tenían derechos políticos y civiles, y el resto de los habitantes, la gran mayoría, que sólo tenían derechos civiles.
El rancho y las ciudades
Avanzado el siglo XVIII, sólo unas pocas localidades podían ser catalogadas como tales, como era el caso de Santiago, Concepción y Valparaíso (...) De hecho, el que la pobreza fuese percibida cómo un fenómeno generalizado tenía su asidero no sólo en la realidad cotidiana de las áreas rurales, sino en la imagen de precariedad que proyectaban las ciudades.
La inglesa María Graham indicaba que, en un rancho de una familia pobre del puerto, dormían once habitantes, "incluso dos mellizos de corta edad, sin padre ni nombre, vivienda en la que por lo demás no existía cocina, así que los alimentos debían prepararse a la intemperie. La única posesión atesorada eran dos baúles de cuero".
Mujeres: inmorales y frágiles
La supuesta maldad de esas mujeres adquirió rangos intolerables por la forma de vida que llevaban en espacios populares como chinganas y pulperías, donde la libertad cobraba una dimensión atractiva no sólo para los clientes, sino también para sus dueñas. Era tal la situación de libertad, o libertinaje dentro del concepto de gobernadores, alcaldes y corregidores, lo que provocaba la 'embriaguez con la que hacen gravísimas ofensas a Dios Nuestro Señor toda la noche', a causa de su fragilidad y ninguna vergüenza por ser éstas de baja esfera y regularmente bebedoras. Por ende, las mujeres que trabajaban en las ciudades en el comercio de alimentos y alcohol a baja escala, las conocidas pulperías, terminaban siendo asociadas con desórdenes, escándalos, inmoralidades, crímenes, relaciones ilícitas, pecados y sexo desenfrenado.
Razones para no casarse
Una muestra recogida por una investigación basada en la revisión de fondos del archivo del Arzobispado de Santiago para mediados del siglo XIX, relativa a las solicitudes de dispensa, grados de consanguinidad y afinidad, permitía apreciar que gran parte de las motivaciones para no contraer matrimonio respondían a criterios económicos (pobreza de la novia, de ambos contrayentes, orfandad de la novia, pobreza de los padres de los contrayentes), sociales (pérdida del honor de la novia, peligro de incontinencia) y escasamente afectivos (mutuo amor).
Infanticidios
En escenarios marcados por las carencias materiales y el hacinamiento (en muchas viviendas aparte de la familia nuclear solían vivir los hijos casados, parientes y hasta allegados), el nacimiento de hijos no previstos constituía un desorden dentro de las escasas finanzas del grupo familiar. Tal situación hizo posible que el infanticidio se generalizara, pues si bien los menores podían en algún momento contribuir al hogar, el aumento de su número creaba más problemas que soluciones, en particular para mujeres pobres y solteras. Dado que eran las mujeres quienes terminaban llevando las riendas de la manutención de la casa, ya fuese por la ausencia estacional del marido, por su abandono de responsabilidades (debido al alcohol o el juego) o simplemente por su alejamiento definitivo del hogar, no fue extraño que las necesidades más apremiantes de alimentación y vestuario estuviesen en más de una ocasión antepuestas al cuidado de todos los hijos.
1875-1920: cambio notable y éxodo campo-ciudad
En 1875, la población de Chile ascendía a un total de dos millones 76 mil personas. La población urbana, de 423 mil 432 personas -considerando, en general, únicamente a los pueblos de más de mil habitantes- representaba sólo el 20,39% del total. Chile era, pues, un país predominantemente rural. En 1920, en cambio, el panorama ofrece un cambio notable: de su población de tres millones 785 mil, un millón 366 mil personas vivían en centros urbanos, considerando sólo a los superiores a mil habitantes. En otras palabras, ya el 36% de la población era urbana.
(...)La explicación de este crecimiento reside en el hecho de que enormes masas de población rural, que antes estaban distribuidas en el interior de los predios agrícolas o que vivían en los pequeños villorrios de la zona central o del Norte Chico, emigraron a ciudades intermedias, o directamente, a las grandes urbes.
Los suburbios según Vicuña Mackenna
Son a este respecto muy esclarecedores los conocidos juicios que Benjamín Vicuña Mackenna, como Intendente de Santiago, estampó acerca de los suburbios de la capital. Al calificar a esas barriadas como "aduar africano", subrayó la existencia de dos ciudades: una, civilizada, donde habitaban las personas respetables, bien vestidas y cultas, y otra, bárbara, donde se hacinaban los pobres en medio de la suciedad, de la falta de los servicios más esenciales, de la inseguridad y de los vicios.
Los pobres y las prácticas de segregación residencial
"(...) Desde 1870 en adelante es claramente perceptible la segregación residencial, producto de la construcción de barrios de calidad homogénea para los sectores pudientes de Santiago y Valparaíso."
Conventillos
Pero la valorización del suelo urbano le dio impulso al negocio de arrendamiento de habitaciones populares, lo cual desplazó al rancho por los cuartos redondos y los conventillos.
En rigor, el concepto de conventillo era más amplio, como lo entendía el reglamento de 1899 sobre la materia. Para éste, el conventillo era "la propiedad destinada a arrendamiento por piezas o por secciones a la gente proletaria, y que en varias piezas o cuerpos de edificios arrendados a distintas personas tengan patio o zaguán en común". Era común la conversión de casas viejas en conventillos con el simple expediente de arrendar sus piezas a diversas familias, "(...) en el negocio de los conventillos tuvieron injerencia desde instituciones eclesiásticas hasta conocidos políticos y hombres de negocios".
La Iglesia Católica y los pobres
En los decenios finales del siglo XIX, precisamente cuando estaba surgiendo la Cuestión Social, la Iglesia Católica se enfrentó con el gobierno en las llamadas "luchas teológicas". (...) Entre 1890 y 1920, y con el marco conceptual de la encíclica "Rerum Novarum", del Papa León XIII, emergieron con fuerza conceptos como justicia social y se aceptó la existencia de obligaciones sociales del Estado y la legitimidad de las asociaciones obreras.
Juana Ross y las casas dignas
En 1898 se inauguró, por iniciativa de Juana Ross de Edwards, un edificio de tres pisos en el cerro Cordillera, debidamente acondicionado, con 54 departamentos de dos y tres piezas, dotados de baños interiores, que se entregó, por módicas rentas de arrendamiento, a los obreros.
La Caja de Crédito Hipotecario, durante la presidencia de Luis Barros Borgoño, había edificado en el sector formado por las calles Franklin, Placer, Huemul y la prolongación de Lord Cochrane un conjunto de casas económicas e higiénicas, cuya primera sección se inauguró oficialmente en agosto de 1913. Se consultaba para la Población Huemul el servicio de alcantarillado, el abastecimiento de agua potable y la luz eléctrica, y cada casa tenía un "excusado de patente" y "un baño de lluvia", y en la cocina un fogón con campana de fierro, lavaplatos con llave de agua, desgrasador y desagüe.
Crisis económica
La conjunción de los quiebres políticos, económicos y sociales marcaron una profunda huella en la vida chilena. Estas nuevas políticas se vieron favorecidas y acrecentadas con las crisis económicas de 1931 y 1932, que arruinaron la prosperidad basada en la explotación y exportación del salitre, lo que trajo aparejado un empobrecimiento del país desconocido hasta entonces.
Poblaciones callampas
En el problema de las viviendas, el Estado optó desde 1925 por defender a los arrendatarios de los propietarios, con el resultado de desincentivar la inversión inmobiliaria residencial privada. Esta nueva situación generó, a partir de los años treinta, un tremendo problema por falta de habitaciones populares.
Este fenómeno posibilitó la proliferación de infinidad de poblaciones callampas que, como lo indica su nombre, surgían de la noche a la mañana como respuesta popular espontánea.
Aumento de la población
Entre 1920 y 1952, la población creció en 59%. Si se compara los censos de 1920 y 1960, el crecimiento alcanzó el 98%, es decir, una duplicación en cuarenta años. Este aumento de la población se vincula con la esperanza de vida al nacer, que se había elevado notoriamente hacia el año 1960, llegando a 54,4 años para los hombres y 59,9 años para las mujeres. También la mortalidad infantil había disminuido de 26,6% de los nacidos vivos en 1920 a 12,5% en 1954.
Revolución cristiana
Resalta, al promediar el siglo, la actividad publicitaria de los sacerdotes jesuitas a través de la Revista Mensaje (fundada por el Padre Alberto Hurtado, creador también del Hogar de Cristo, en 1944). Si bien su postura tenía una larga tradición en el seno de la Iglesia Católica, fue el triunfo de la Revolución Cubana (1959) y su posterior adhesión a la doctrina marxista lo que gatilló su llamado a llevar a cabo "la revolución cristiana". Fue, por lo tanto, una postura reactiva en cuanto ideología revolucionaria, que fue lo novedoso, ya que la inquietud por la acción social era de antigua data. Ella se basó, principalmente, en una concepción ideológica que se traduce claramente en el empleo recurrente de la expresión "el hombre" o "el pobre", términos abstractos y reiterados sin excepción a los largo de las publicaciones reseñadas.
"(...) La mirada de los jesuitas está marcada por un carácter entre risueño y alegre, que se solaza en los planteamientos efectuados, transmitiéndonos la idea de que ya está todo dispuesto y que, lo único que falta, es realizar su revolución para que, al instante, los pobres superen su condición de tales y se liberen de las ataduras estructurales que los mantienen sujetos al dominio oprobioso de los ricos."
Reforma agraria
Es importante recordar que antes de 1970 se implementó una reforma agraria. A partir de 1973, se asigna en propiedad la tierra expropiada y entregan títulos de dominio. Posteriormente, se llevaron a cabo programas de asistencia técnica a sectores rurales.
Gobierno militar
La estrategia del gobierno militar en relación al tema de la pobreza tuvo dos fundamentos principales: la subsidiariedad y la focalización. Por una parte, se abrieron las posibilidades para el ejercicio de la responsabilidad individual, y por otra, se aplicaron los recursos financieros a los sectores efectivamente pobres. De esta forma, se posibilitó el enriquecimiento del capital humano haciendo posible el acceso a niveles de ingresos superiores. Asimismo, mayores niveles de ahorro e inversión abrieron los espacios para mayores niveles de empleo, lo cual generó oferta y remuneraciones más altas que también colaboraron a reducir los niveles de pobreza.
Mapa de Extrema Pobreza
"(...) Se elabora el primer Mapa de la Extrema Pobreza (elaborado por la Pontificia Universidad Católica en 1975, basado en el censo de 1970). Este mostró que en 1970 un 21% de la población (cerca de 1,9 millones de personas) vivía en condiciones de extrema miseria. El 43% de los niños en esa condición no asistía a la escuela; la mayoría de los jefes de hogar en extrema pobreza no tenían empleo formal; el 50% era menor de 16 años; la extrema pobreza se concentraba, principalmente, en el sector urbano (68%); a principios del 70 había una elevada tasa de mortalidad infantil; el nivel promedio de escolaridad era de sólo 4,5 años; la situación de las viviendas era precaria y la cobertura de agua potable sólo alcanzaba el 34%".
Si se compara la tasa de mortalidad infantil por cada 1.000 nacidos vivos en los principales países latinoamericanos en 1970, se aprecia que Chile presentaba una de las mayores tasas de mortalidad infantil, con casi 80 por cada mil nacidos vivos, mientras que en Argentina, Costa Rica, Uruguay, Venezuela, Cuba, esta tasa estaba entre 40 y 60 por cada mil nacidos vivos.
Las AFP
"El inicio en 1981 de las AFP y su posterior desarrollo ha hecho posible, además de elevar la tasa de ahorro, la realización de innumerables proyectos que han permitido alcanzar tasas de crecimiento más elevadas y con ello colaborar en la reducción de la pobreza".
Evolución y caracterización
De acuerdo con la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen) realizada en 2006, la pobreza disminuyó entre 1990 y 2006 de 38,6% a 13,7%, correspondiendo a la indigencia una disminución de 13% a 3,2% y a la población pobre no indigente de 25,6% a 10,5%.
En relación con la distribución de la pobreza entre zona rural y urbana, la evidencia histórica nos confirmaba que la pobreza rural era mayor que la urbana y que la brecha podría ser creciente. Esto fue válido hasta 1996, sin embargo, la última encuesta Casen nos indica que la reducción de la indigencia y pobreza fue mayor en las zonas rurales que urbanas.
La jefatura femenina del hogar es un indicador importante de pobreza, su evolución es notable, especialmente la registrada en 2006 que, en el caso de indigencia, llega al 44,4%, siendo que en 1995 era de 25,1% y en 1990 de 22,4%. Esto está demostrando que la pobreza más resistente y difícil de superar es aquella que se da cuando el hogar es de responsabilidad exclusivamente femenina.
(*)Autores: Antonio Dougnac, Academia Chilena de la Historia; Marco Antonio León, Universidad Arcis; Fernando Silva Vargas, Academia Chilena de la Historia; Adolfo Ibáñez Santa María, Academia Chilena de la Historia; Carlos Cáceres Contreras, Academia Chilena de Ciencias Sociales; Sergio Molina Silva, Academia Chilena de Ciencias Sociales; Juan Antonio Massone, Academia Chilena de la Lengua; Alejandro Sieveking Campano, Academia Chilena de Bellas Artes; Regina Claro Tocornal, Academia Chilena de la Historia; Luis Merino Montero, Academia Chilena de Bellas Artes, y Silvio Caiozzi, Academia Chilena de Bellas Artes.
Fuente: El Mercurio 20 de enero 2008
La cara más dura de la inflación: los pobres están acusando el golpe
Comprar una canasta básica de alimentos, que calcula el Mideplan, cuesta 24,4% más en septiembre respecto de enero.
El alza de los alimentos es lo que más daña a las entidades de beneficencia y a las personas. El Hogar de Cristo, a agosto, gastó $408 millones más de lo que previó a principios de año en comida. La Fundación Las Rosas debió desembolsar $95 millones extras.
Continúa...
por ALEJANDRO SÁEZ ROJAS
Al ex presidente del Banco Central Carlos Massad le gustaba describir la inflación como un mal que se "cuela por debajo de la puerta de los más pobres". Este año, este fenómeno volvió a convertirse en una lacra para los que tienen menos. Comprar una canasta básica de alimentos -que no es arbitraria, porque es la que usa el Ministerio de Planificación, Mideplan, para medir la línea de pobreza- costaba a fines de septiembre $44.622 mensuales, 24,4% más que los $35.800 que se empleaban en enero de este año.
"Esta inflación que hemos visto es altamente regresiva, porque está afectando a los más pobres de manera mucho más fuerte que a los grupos más ricos de la población", estima el economista de Aserta Consultores, Hernán Frigolett.
Los alimentos, como la leche, pan, frutas y verduras, son los principales responsables. El ítem en su conjunto pesa 45% en el presupuesto de las familias que pertenecen al 20% más pobre de la población. En cambio, el peso para el 20% más rico es de 17,5%.
Tomando a todos los que viven en el quintil menos pudiente del país, su IPC efectivo es de 8,3%, estimó Frigolett. En cambio, para los que viven en el tramo de ingresos más altos, "su IPC" es de sólo 5%. "A los ricos los va a ayudar una baja en el precio del dólar, pero para los pobres ese efecto no es tan significativo", opina el mismo economista.
La pérdida de poder adquisitivo es aún más dramática para quienes viven cerca de la línea de la pobreza (es decir, el 13,5% de la población que está bajo esa frontera, incluyendo a los indigentes). Su capacidad de compra se ha visto deteriorada en 20%, estima el economista del Instituto Libertad y Desarrollo, Rodrigo Castro. Los ingresos de las familias de Chile prácticamente no han crecido en este año, según se constata en las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas; por lo tanto, no han podido compensar el alza de precios.
Caridad en problemas
No sólo los pobres pueden comprar menos. Las instituciones que se encargan de ayudar a los más vulnerables dentro de aquellos con menor ingreso en el país también están atravesando por serias dificultades dada la alta inflación de este año.
El Hogar de Cristo cuenta con un presupuesto anual de $31.000 millones de pesos. La entidad había planificado que este año por concepto alimentación se deberían gastar $3.400 millones. Pero se quedaron cortos. Están con un desfase de $408 millones a agosto. Es decir, ese monto fue lo que han tenido que gastar extra en comida, cuenta el subgerente de logística de esta institución, Héctor Pérez.
La Fundación Las Rosas está también seriamente preocupada por lo que ha ocurrido. Su gerente general, Felipe Valenzuela, cuenta que su presupuesto para enero-septiembre en alimentación era de $450 millones. Sin embargo, en la práctica tuvieron que desembolsar $95 millones adicionales, especialmente en leche, pan y verduras. Una verdadera fortuna para este tipo de instituciones que viven de las donaciones de empresas y de las personas que son sus socios.
No sólo el ítem alimentos ha perjudicado a estos organismos. El incremento de la electricidad y el gas también les descuadró el presupuesto. Por concepto de combustibles, por el traslado de personal que recauda fondos y de las personas que necesitan atención médica, el Hogar de Cristo debió gastar $65 millones más. Las Rosas se vio afectada por el aumento del gas y la electricidad: lo planificado fue excedido en $75 millones.
"Es decir, por las alzas de precios hemos sido afectados en alrededor de $200 millones", estima Felipe Valenzuela.
Ambas instituciones están pidiendo un poco más de ayuda a sus socios y proveedores y apretando aun más los costos. En algunos casos, se posterga la renovación de los centros en que atienden a los más pobres.
¿Qué hacer?
El Gobierno ya ha dado algunas medidas paliativas para los hogares pobres, en electricidad y hay subsidios permanentes para el agua. Pero no se ha contemplado un aporte que aminore la pérdida del poder adquisitivo.
Según Frigolett, un bono puede no ser muy útil, porque los precios de algunos productos, como la leche y los granos que son insumos para el pan, han subido por razones más permanentes que temporales. "Lo único que queda es que en una economía de mercado los sueldos se comiencen a ajustar al alza en la medida en que se den negociaciones", dice Frigolett.
Pero el problema es que los más pobres, y por lo tanto menos calificados, tienen menos capacidad de mejorar sus sueldos.
No es descartable, dado el fenómeno de alzas de precios, que la autoridad decida dar un bono paliativo a las personas.
La evolución y los récords que han batido los precios al consumidor
La inflación acumulada en los primeros nueve meses del año alcanzó a 6,2%, la más alta desde 1995.
Las cebollas lideran el alza con un crecimiento de 130% desde enero a la fecha.
La leche, que es un insumo básico de las instituciones de beneficiencia, ha subido en 50%.
El ítem vivienda, que es donde está la electricidad y el gas, se incrementó a septiembre en doce meses 6,1%.
La inflación del 20% más pobre de la población es 3,3 puntos porcentuales más alta que la del 20% más rico.
El vestuario y el equipamiento para la vivienda son los únicos sectores que registran caídas en sus precios en septiembre, comparado con igual mes del año anterior.
Sin alimentos y sin el precio de los servicios regulados, la inflación se ubicaría en un rango de 2%.
El fenómeno inflacionario ha sido global, por el incremento del precio de la leche y de los granos como el trigo.
Chile ocupa el octavo lugar en los países de América Latina con la inflación más alta. Venezuela lidera con un 15%.
Como se trata de shocks externos, si el Banco Central quisiera volver a su meta rápido de más/menos 3% debería provocar que todos los otros precios cayeran en 2%, dice el economista Hernán Frigolett.
Fuente: El Mercurio Domingo 14 de octubre de 2007
Video sobre pobreza en America Latina
Hábitat para la Humanidad Internacional fue fundado en 1976 en los Estados Unidos por Millard Fuller y su esposa, Linda. Hasta ahora ha construido más de 185.000 viviendas, beneficiando a cerca de un millón de personas en 100 países. Actualmente se encuentra trabajando en 22 países de América Latina y el Caribe.
HPH Chile es una organización cristiana ecuménica sin fines de lucro, que se dedica a construir viviendas sencillas, dignas y económicas, en asociación con las propias familias de escasos recursos que serán las beneficiarias. Las familias levantan sus propias casas gracias a un préstamo en materiales y una asesoría técnica, que pagarán a plazo y sin intereses.
Más información:
http://www.hphchile.cl/
http://www.habitat.org/lac/
Fuente: http://cursovivienda.blogspot.com/2007/08/habitat-para-la-humanidad.html
Es mezquino no reconocer la baja de la pobreza
Entrevista a Felipe Berríos, sacerdote jesuita y líder social.
La voz de las organizaciones de ayuda social más mediáticas de Chile entra al debate sobre las cifras que entregó la Casen. Afirma que el Programa Puente sí ha sido efectivo en combatir la miseria, califica de injusto el trato que le dio Canal 13 y niega ser la persona más influyente de Chile. Si eso fuera cierto, dice, “ya no habría más campamentos”
Continúa...
Por Mirko Macari
¿No vai a poner nada malo, cierto?”, me dice riéndose Catalina, la encargada de prensa de Un Techo para Chile, cuando salimos de su oficina, ahí en Santa Rosa con Departamental. No es que un periodista esté obligado a poner algo malo, pienso, pero sí a tomar distancia, a que la entrevista no quede mamona, que no sea una pieza de relaciones públicas, como ocurre muchas veces por tantas razones despreciables. Es cierto que ahora eso es más difícil porque si hay alguien transversal, con licencia para criticar a moros y cristianos (cristianos, sobre todo), es este cura que iba a casar a Iván Zamorano con Kenita Larraín. El cura de moda, lo bautizaron entonces, porque el tipo es rostro, es carismático y es ondero, porque todos le dicen Felipe y porque va a comer a las mansiones más empingorotadas y se codea con la creme de la creme del poder, y les habla de las injusticias, de la pobreza, y después de la sopa de cebollas les dice que la moral no está debajo de la cintura, sino abajo de la ciudad. “Obviamente, tú en la mañana puedes estar conversando con una señora que no tiene qué echarle a la olla, y en la noche llegas a una casa y primero saludas de beso a la empleada, y la gente se incomoda por eso”, cuenta él con su voz pausada y baja, pero que no por eso tiene menos fuerza.
Berríos es jesuita, cómo no, y es la cara de esta organización que construye mediaguas y que esta semana entregó su propia radiografía sobre el mundo de los campamentos, los más pobres de los pobres en Chile. Su centro de operaciones, en la comuna de San Joaquín, tiene un aire al centro de la NASA donde se monitorean los lanzamientos espaciales: muchos computadores, diferentes niveles, ninguna puerta ni separación y toda la gente trabajando afanosa y motivada.
–Pablo Longueira dice que eres la persona más influyente de Chile.
–Si lo fuera no habría más campamentos.
–Probablemente alude a tu capacidad de abrir puertas, de que gente de agenda copada te reciba y conteste el teléfono.
–Pero a mí me encantaría tener esa influencia para, por ejemplo, haber conseguido algo por la buena para estas señoras que me estaban esperando afuera, que han luchado por meses para poder tener un sitio mientras construimos las casas definitivas. Pero ahora tenemos que ir por la mala.
–¿Qué significa a la mala?
–Tenemos que empezar a protestar, a presionar, que ellos ejerzan sus derechos, hacer que se cumpla la justicia.
–¿Un cura subvirtiendo el orden?
–El orden debería estar para cumplir la justicia, pero hay autoridades que son elegidas para ayudar a la gente y no las ayudan. Hay alcaldes que ni siquiera saben que en sus comunas existen campamentos, y otros que los ven como un estorbo.
–¿En la política hay mucha insensibilidad hacia la pobreza?
–Necesitamos rescatar la política como un medio de servicio, por eso me opongo a esa onda que hay hoy de hablar en contra de la política. Todos los defectos y las miserias que tienen los políticos, también los tienen los empresarios, los curas, son parte de la condición humana. Necesitamos que los mejores jóvenes se metan en la política, porque sin buenos políticos nunca vamos a resolver la pobreza ni la exclusión social. Es ahí donde se cambian las estructuras.
–El catastro de campamentos habla de 28.500 familias que viven en estos lugares. ¿Cuántos individuos son?
–Debería corresponder a 4,5 personas por familia.
–O sea, unas 130 mil personas. ¿Son menos que antes o está estancado?
–Mucho menos que antes, pero no debiera haber ninguna. El problema de Latinoamérica no es que sea un continente pobre, sino que es un continente injusto. Yo viví en el África negra, que es pobre, pero Latinoamérica no es pobre, es injusta.
–¿Qué te parece la discusión política sobre si ha bajado o no la pobreza, a propósito de la encuesta Casen?
–Me parece una mezquindad tremenda. Yo creo que la pobreza es responsabilidad de todos.
–Decir de todos es en el fondo decir de nadie.
–Me refiero que no significa decir “pago mis impuestos y que lo resuelva el Estado”. No es solamente una variable económica, educacional o de trabajo. En medio hay metido clasismo y muchas cosas que influyen en la pobreza.
–¿Y por qué hay mezquindad?
–Hay mezquindad porque deberíamos estar orgullosos; si bien es cierto que los últimos gobiernos han tenido la responsabilidad en la disminución de la pobreza, también tenemos que ser generosos y reconocer que eso se ha debido a que hemos llegado a acuerdos políticos con la derecha. Por eso me parece mezquino que no se reconozca esta baja, que además es una cuestión objetiva.
–La Casen dice que si ganas sobre 47 mil y tantos pesos, ya no eres pobre: si ganas 50 mil estás fuera de la estadística. ¿Te parece una cifra adecuada?
–No, es una cifra muy precaria, pero tiene la ventaja de que es una medición, y si la cambiamos estaríamos midiendo peras con manzanas. Lo importante es que refleja una tendencia a la baja. Ahora, eso no refleja calidad de vida. Es un termómetro que muestra que la temperatura va bajando; pero que no nos quedemos tranquilos hasta que no haya infección es otra cosa.
–La encuesta no refleja la sensación de pobreza, las subjetividades involucradas. ¿Qué le pasa a la gente que se siente pobre?
–Yo hago una distinción entre pobreza y miseria. Pobreza es la falta de oportunidades; si a mí me dan la oportunidad de trabajar o estudiar, por ejemplo, yo tomo esas oportunidades, les saco el jugo y las aprovecho. Miseria es una persona que por mucho tiempo ha estado en la pobreza, generaciones que se han deteriorado humanamente, que no tienen amor propio ni seguridad en sí mismos. Aunque les ofrezcas oportunidades no van a saber tomarlas, no están en condiciones de tomarlas. En Chile a todo le llamamos pobreza, pero la mayoría de las veces lo que tenemos es miseria.
–La miseria está comprendida dentro de la pobreza, ¿no?
–Claro, lo complicado es que las mediciones objetivas tienen el defecto que pueden considerar pobre a una persona que es miserable.
–¿Un Techo para Chile saca a la gente de la miseria construyendo mediaguas?
–Lo que pasa es que la mediagua es un primer paso, nunca un fin. La mediagua es una herramienta pedagógica que permite que una persona por primera vez tenga algo propio: por primera vez conoce lo que es la propiedad privada, por primera vez ahorró algo de plata y tuvo de inmediato un resultado. Ahí empezamos a trabajar con ellos, a reforzar sus organizaciones, hacemos un sistema de microcrédito, redes de bibliotecas, reforzamiento escolar, capacitación; empieza todo un mundo de cosas que llamamos habilitación social. La meta no es la vivienda definitiva, es el barrio, es una comunidad organizada que puede protegerse de la delincuencia y la droga.
–Mirando las cifras, entre 1990 y 2000 la creación de campamentos se dispara de 85 a más de 200, y luego empieza a bajar. ¿Por qué?
–Hay un factor político. Hasta antes de 1990 la gente se tomaba terrenos, estaba el miedo a la dictadura. Durante el Gobierno militar, sin respetar a las personas, se trasladó gente de un lado a otro. Viene la democracia y la gente se hace visible, empieza a perder el miedo y a actuar, por eso hay un aumento. Y después empieza una disminución, porque se empiezan a aplicar políticas sociales.
–¿Qué te pareció el programa de Canal 13 que denuncia los problemas del Programa Puente?
–Creo que el Programa Puente de Chile Solidario ha sido tremendamente efectivo y eficiente. Yo he sido testigo de eso. Gran parte de la disminución de la pobreza drástica de este último tiempo se debe a ese programa.
–¿Fue injusto el tratamiento de “Contacto”?
–Sí, yo creo que fue injusto. La televisión hace un bien enorme en mostrar a sinvergüenzas y gente fresca, porque estos programas no tienen un ciento por ciento de efectividad, pero creo que les faltó mostrar la parte de efectividad que sí han tenido.
–¿Se justifica entonces la ira de Lagos?
–El ex Presidente Lagos no necesita que yo lo ande justificando, pero es lo mismo que si a nosotros, de las 30 mil o 40 mil mediaguas, de repente nos tomaran 30 casos en que quedaron mal construidas y a partir de eso, que es una realidad, se juzgue todo un programa o quede la sensación de que todo sea así.
El tarrito en la letrina
–El otro gran problema de Chile es la desigualdad. ¿Cómo la vives tú, una noche vas a comer a La Dehesa y luego viajas hasta acá, y vas viendo el contraste por la ventana, como Machuca, el de la película?
–Es que hay dos Chiles. Un Chile al que le brilla la estrella de la bandera y uno al que no le brilla. Participamos de un sistema injusto y no basta que haya personas de buena voluntad, no basta con ser bueno y decir la verdad, no robar y pagar los impuestos. Además, tengo que preocuparme de cambiar las estructuras que son injustas.
–¿Te impacta ese contraste del paisaje urbano?
–Claro que impacta. Recuerdo cuando fui a Argentina a recibir un premio, y del aeropuerto me fui a una comida con una cantidad de tenedores y vasos que no sabía cuál agarrar. Termina esa comida y me voy a un campamento a 15 o 20 minutos de ahí, a una villa miseria donde la gente se alimentaba de la basura y a los niñitos les comían los dedos las ratas. Por eso creo que es reimportante hacer que uno se ponga en el lugar del otro.
–Debes darte cuenta que el discurso dominante no es el de cambiar las estructuras.
–Yo noto que hay bastante conciencia social. Los grandes empresarios -que en el fondo hay repocos, porque los que nosotros llamamos empresarios son inversionistas-, que han sido capaces de crear empresas y han tenido contacto con los trabajadores desde un comienzo, tienen mucha conciencia social. Lo complicado son los ejecutivos que están a cargo de empresas y que quieren mostrar rendimiento, quieren aparecer en un ranking de ejecutivos exitosos. A ese gallo le da lo mismo si la empresa la venden o si reduce personal, sólo quiere mostrar resultados.
–¿Y no hay un problema en el modelo económico también?
–En Chile hemos pasado por todos los modelos y la solución va a venir del fin del clasismo que tenemos, del egoísmo y el individualismo. No es una cuestión que uno diga “cambiamos esta ley”, porque si cambiamos la ley y la persona es una fresca va a buscar la forma de burlarla igual.
–Pero con esta tasa de impuestos, por ejemplo, la desigualdad puede disminuir un poquito, pero no cambia en lo sustancial.
–Sí, son estructuras. El otro día me tocó una religiosa que vive entre los pobres y se quejaba de que a esa gente no le pagan los sueldos correctos. Pero esa misma religiosa me mostró una radio que se había comprado para la parroquia, marca Kaiwa. Y yo le hice ver que no era Aiwa, porque Aiwa es más caro, ya que paga los impuestos correctos y paga las imposiciones correctas a sus empleados. Kaiwa es una imitación de la otra que hacen unos obreros por un plato de arroz, por eso es más barata. Esa misma religiosa se aprovechaba del sistema.
–Muchas empresas que se asocian a ustedes y los apoyan lo hacen por la imagen, por estrategia de marca. No porque quieran cambiar las estructuras, sino porque la caridad es marketing, ¿o no?
–Puede ser, pero es una imagen que involucra un compromiso. Nosotros nunca pedimos sólo plata, pedimos también que vayan a construir, que se metan en los campamentos, que dialoguen con la gente que está construyendo. Te aseguro que el que ha visto eso sale distinto. La otra vez a una chiquilla que le llegó la regla y estaba muy complicada; yo me desentendí del problema, pero después vino a hablar conmigo llorando porque le había dicho a la dueña de casa donde estábamos y ella le prestó la letrina. La puerta no cerraba del todo, y allí la niña tuvo que cambiarse la toalla higiénica y lavarse con un tarrito con agua. Esa mujer nunca más en la vida volvió a ser la misma.
Fuente: La Nación Domingo 1 de julio de 2007
Etiquetas: desigualdad, noticias, pobreza
CASEN: Su nuevo cálculo paso a paso
COLUMNA DE FELIPE LARRAÍN
El pasado 8 de junio se dieron a conocer los resultados de la encuesta CASEN 2006, aplicada entre noviembre y diciembre del año pasado. Las cifras referentes a la pobreza y la indigencia revelan un importante progreso, no así las de desigualdad. De acuerdo a las cifras oficiales, la pobreza cayó desde un 18.7% de la población en 2003 a un 13.7% en 2006; y los indigentes diminuyeron desde 4,7% a 3,2% en el mismo lapso.
Continúa...
Dos observaciones adicionales respecto de las cifras. Para un país del nivel de desarrollo de Chile no hay ninguna buena razón para que la encuesta CASEN no se haga anualmente y nos entregue con mayor periodicidad una radiografía de nuestra situación de pobreza y distribución. Tampoco es comprensible que Mideplan no publique inmediatamente todas las cifras de la encuesta en su página web (la Ministra ha anunciado la liberación de la base de datos recién para septiembre), y que se tome varios meses de análisis en solitario, antes de entregarlas completas al país. Desde la fecha de la publicación de las primeras cifras, hemos visto como día a día aparecen nuevas cifras. Lo que corresponde es entregarlas todas juntas.
La verdad de las cifras
A mi juicio, el punto de fondo en el debate de las cifras no es si la pobreza ha caído o no, pues ello ciertamente ha ocurrido y es necesario y justo reconocerlo. Tampoco creo que el problema esté en la encuesta de caracterización socioeconómica nacional (CASEN), si bien hay que explicar con más detalle los cambios metodológicos que se hicieron, y ojalá someterlos a un debate abierto entre los especialistas antes de implementarlos.
El problema de fondo es que las cifras oficiales de pobreza son demasiado optimistas, tan optimistas que no corresponden a la realidad. Para decirlo simplemente, los pobres son muchos más que los de las estadísticas oficiales porque la vara con que se los ha medido, la llamada línea de pobreza, está obsoleta. Una explicación necesaria al respecto: la pobreza se determina a partir de la Encuesta de Presupuestos Familiares llevada a cabo por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), que muestra lo que efectivamente consumen los hogares chilenos. De aquí surge una canasta de alimentos básicos que permiten cumplir con las recomendaciones de organizaciones internacionales (OMS y FAO) de 2.200 calorías diarias (aprox.) por adulto; esta canasta se costea y determina la línea de indigencia. Luego se le aplica un factor (en torno a 2) para determinar el costo de las necesidades básicas no alimenticias (salud, vivienda, vestuario, etc.)., lo que define la línea de pobreza. Finalmente se compara el ingreso de las familias con el costo de estas canastas y se determina si una persona es indigente, pobre no indigente, o no pobre.
La metodología descrita revela que para determinar la línea de pobreza resulta clave usar información actualizada de lo que efectivamente consumen los hogares. Y ocurre que la canasta oficial (en base a la cual se han reportado las cifras de pobreza) fue construida en 1990 utilizando los patrones de gasto de los años 1987-1988. Posteriormente, en 1996-97 se realizó la Quinta Encuesta de Presupuestos Familiares, que está disponible y con la que se debió haber actualizado la canasta. Pero ello no se hizo, a pesar del compromiso explícito adoptado por Mideplan en 1999. ¿Cuál fue la razón para no hacerlo? Ninguna resiste el más tímido de los cuestionamientos. Tanto la canasta del IPC, que se elabora con la misma encuesta de presupuestos, la ficha CAS (que fue reemplazada el año pasado) y las cuentas nacionales han sido actualizadas en las últimas dos décadas. ¡Y las cuentas nacionales se actualizaron dos veces, pasando de base 1986 a 1996 y luego de base 1996 a 2003!
¿Cuantos pobres hay efectivamente en Chile? Para responder esta interrogante está el acucioso trabajo desarrollado entre 2001 y 2003 por la Fundación para la Superación de la Pobreza en conjunto con el Departamento de Nutrición de la Universidad de Chile y la Jefa de Precios del INE, quienes estimaron una nueva canasta de satisfactores básicos con los patrones de gasto observados en la encuesta del año 1996-97. ¿Qué se encontró? En primer lugar, la línea de pobreza 2003, que de acuerdo a las cifras oficiales era de $43.712, pasaba a $66.388. Es decir, la pobreza 2003, que está en 18.7% según cifras oficiales, es realmente de 36.4% con la canasta actualizada. Esto ocurre por dos razones. Primero, porque los pobres modificaron sus patrones de consumo, hacia productos más diversificados y de mejor calidad (por ejemplo, más frutas y verduras, aceite embotellado en vez de aceite suelto). Segundo porque en 1997 los alimentos representan una porción menor del gasto total de los pobres; ello hace que el factor de ajuste, en vez de ser 2 (como en la encuesta de 1987) sea de 2.2 usando la encuesta 1996-97, lo que empuja más la línea de pobreza hacia arriba, a partir de la línea de indigencia. No podemos hacer el mismo ejercicio anterior para determinar las cifras de pobreza 2006, porque la encuesta CASEN no está disponible. Pero si suponemos que la reducción proporcional es la misma que indican las cifras oficiales, la pobreza 2006 sería de 26.7% (en vez del 13.4% oficial) y la indigencia de 6.5% (en vez de 3.2% ).
El punto de fondo es que, si bien la pobreza y la indigencia han disminuido, los niveles de pobreza e indigencia son el doble de los oficiales cuando se usa una encuesta actualizada. Como país y -especialmente- desde el punto de vista de los pobres, no conviene que vivamos en el espejismo de que la pobreza afecta sólo al 13.4% de la población, cuando en realidad es el doble. Una cifra irrealmente optimista le resta importancia en el debate público y -probablemente-en las políticas públicas. Por eso, reconozcamos los avances, pero usemos las cifras reales. En Chile existen todavía más de 4 millones de pobres que requieren de máxima prioridad.
Fuente: El Mercurio Domingo 1 de julio de 2007
“El Puente” con los pobres, en la mira de la derecha
Andrés Allamand sugirió que habría manipulación de los datos y cuestionó los resultados de la Casen. A partir de entonces han sido continuos los cuestionamientos, en particular desde la UDI, acerca del instrumento para medir a los pobres creado durante la dictadura.
Continúa...
por S.R.
Las dudas sembradas en torno a los resultados de la encuesta Casen este año, tienen como paradoja que parecen dejar en segundo plano, precisamente, a los pobres.
Desde el último informe de la Casen, 8 de junio, que dio cuenta de la disminución de la pobreza según el nivel de ingreso, han surgido cuestionamientos desde la izquierda y la derecha.
Los primeros apuntan a que la encuesta no se hace cargo del problema de fondo que sería el sistema neoliberal, el cual incrementa la distancia entre los que tienen más y los que poseen menos.
En la derecha, en tanto, sus cuestionamientos se incrementaron con la renuncia de la encargada de la encuesta Casen, Alicia Leiva, al día siguiente de que se publicitaron los resultados que mostraban que, entre 1990 y 2006, la pobreza bajó del 38,6 al 13,7%, y de ellos un 3,2% son indigentes (516.738 personas) y 10,5% pobres no indigentes (1.692.199).
EL DESALOJADOR
El 15 de junio pasado, el senador (RN) Andrés Allamand sugirió que habría manipulación de los datos y cuestionó los resultados. A partir de entonces han sido continuos los cuestionamientos, en particular desde la UDI, acerca del instrumento creado en dictadura.
Así, incluso Cristián Larroulet, director del Instituto Libertad y Desarrollo, cambió sus iniciales opiniones favorables sobre la encuesta.
Cuatro días después del cuestionamiento de Allamand, Canal 13 emitió el programa Contacto que tanto molestó a Lagos, y que sus partidarios evaluaron como una acción política contra el ex Mandatario con miras a las elecciones de 2009.
“Lo que hay en el fondo es que la derecha no ha podido trasladar a Piñera los votos de ese segmento que en el pasado votaba por Lavín”, estima una fuente concertacionista.
Y aunque expertos citados por El Mercurio, como el economista Ricardo Paredes de la Universidad Católica, aluden a la posibilidad de que se haya cambiado la metodología de consulta, no hay ninguna prueba de ello.
Las suspicacias hablan en particular de lo que se conoce como “ajuste por cuentas nacionales”, esto es, la corrección de la cifras dado que las personas tienden a declarar menos ingresos cuando son encuestadas.
La Universidad de Chile es la encargada de hacer la encuesta y de recoger la información que luego es procesada por la Cepal. Los resultados de ese proceso se entregan al Gobierno, que los da a conocer a través del Ministerio de Planificación Social (Mideplan).
No obstante, los mismos expertos que comparten esas dudas, sostienen que las políticas públicas explican a lo más un 20% de la reducción de la pobreza. Es decir, hay un reconocimiento de fondo: existe una notable reducción de la pobreza en Chile basada en ingresos.
La titular de Mideplan, Clarisa Hardy, dijo que ésta “no ha sido una discusión técnica, sino un uso político de la oposición que no quiere admitir los grandes avances que la Concertación ha logrado”. Y, desde la derecha, acusan a la Concertación de “usar las políticas públicas” para obtener ventajas electorales.
En tal contexto, Clarisa Hardy pidió a la Alianza por Chile “portarse a la altura de esta necesidad, de tener un proyecto de país que podamos compartir”. Mientras, la actual directora del Fosis, Cecilia Pérez, reconoce que falta seguir avanzando, pero que es necesario admitir también los logros, pues de ellos depende que la pobreza sea algo más que un factor electoral.LN
La evaluación del Banco Mundial
El informe de los expertos del Banco Mundial que evaluaron el Programa Chile Solidario, lo calificaron como innovativo y de gran efectividad en Educación y Salud.
El programa se financió con un préstamo de ajuste del Sistema de Protección Social en Chile, otorgado por el Banco Mundial, el cual evaluó lo obrado a partir del informe de los expertos encabezados por Emanuela Galazo. El 2002, el presupuesto del Programa Puente fue de casi 2,5 millones de pesos; el 2003, de 9,3 millones; el 2004, de 42,3 millones y el 2005, de 104 millones.
“Encontramos que el Programa tiende a mejorar los resultados de Educación y salud de los hogares participantes y aumenta de forma significativa su uso de programas de transferencias, además de programas sociales de vivienda y empleo”, concluyó el informe.
Y finaliza diciendo que “proveemos evidencias que sugieren que el apoyo sicosocial juega un rol clave para facilitar este cambio, por aumentar el conocimiento de los servicios sociales en la comunidad además de apoyar la orientación del hogar hacia el futuro”.
Asimismo, según los monitoreos de Adimark, las familias participantes valoraron la facilidad para incorporarse que tiene el Puente en un 91%, y un 98% dijo que volvería a postular al programa del Fosis.
Acercar a los indigentes a la protección social
Mario Ossandón, actual director de Sercotec, dirigió el Fosis durante el Gobierno de Lagos y entrega su mirada de los hechos que cuestiona la derecha.
-¿Cómo surgió el Chile Solidario?
-En Chile, como en el resto de América Latina, la pobreza se mide a partir de los ingresos y el instrumento es la Casen. Nosotros ya teníamos datos de que veníamos bajando en pobreza y pobreza relativa, pero no en indigencia y de esa reflexión política nace la voluntad de hacer algo.
-¿Qué otros factores hubo?
-Los esfuerzos de localización habían sido exitosos en ciertas familias pobres, pero había muchos factores intrapobreza que no estaban resueltos, una cosa era mirar los instrumentos en su totalidad, pero cuando uno bajaba el foco a extrema pobreza se disparaban los índices. Por ejemplo, en alfabetización, Chile había suspendido los programas de adultos, porque el analfabetismo era marginal, pero si se achica el foco y lo pones en extrema pobreza, se dispara el índice y en ese segmento son muchos.
-¿Cuál es la definición de fondo de Chile Solidario?
-Es un programa de valores y dice cuánto hay que ponerle a distintas dimensiones de una familia, para que viva dignamente. Entonces, el eje de la discusión era dignidad versus ingresos. Y el Puente es el inicio con las familias más pobres al sistema de protección social.
-¿Cómo fue la reacción de los otros componentes de la red?
-Esa lógica de actuar simultáneamente, es la anticipación del modernismo en Chile, porque es poner el eje en los sujetos (en este caso, los pobres) y no en los programas, para cambiar conductas, por eso se empiezan a enrielar todos los servicios públicos.
-¿Qué faltó?
-Tres cosas que ahora, con la Presidenta Bachelet, se resolverán. Mejorar la situación de ingresos. Por eso es tan importante la reforma previsional. Si logramos que pase esa ley en el Congreso y queda por sobre la línea de indigencia, ésta se acaba sólo por el aumento de pensiones.
Tener más capacidad de ejecución en habitabilidad. No tuvimos la magnitud del problema de la precariedad de las viviendas y por ende, nunca hubo recursos suficientes, ni capacidad de gestar su mejoramiento, cuestión que ahora se toma en el nuevo programa de vivienda y se establece como objetivo de política pública.
Gestión. Éstos son programas muy difíciles y requieren mucha tecnología porque exigen coordinación de eficiencia y eficacia entre la oferta y la demanda, casi simultánea, además singularizada.
Fuente: La Nación Lunes 25 de junio de 2007
Etiquetas: noticias, pobreza, programa puente
Cómo se logró disminuir la pobreza en el país
Continúa...
por SORAYA RODRÍGUEZ
Aunque las cifras que manejaba la oposición de los 90 eran superiores, según datos de la propia dictadura, al dejar el poder, un 38,6% de los chilenos eran pobres y de ellos un 13% indigentes.
La metodología para medir el nivel de pobreza según el ingreso es producto del régimen militar, que a mediados de los 80 puso en operación la Encuesta de Caracterización Económica (Casen), hoy tan cuestionada por la derecha.Desde el 90 al 2000 la pobreza bajó de 38 a 26,5%, pero la disminución de la indigencia fue menor, el 94 estaba en 7,6% y desde el 96 se estancó en 5,6%. Surgió entonces la necesidad política de revertir la situación.
El comienzo
En diciembre de 1999, en la campaña presidencial de Ricardo Lagos, se realizó una cena de Navidad para los indigentes de Santiago, un hito que marcaría uno de los objetivos del ahora ex Presidente.
Tras asumir, Lagos encomendó a dos equipos, economistas y sociólogos, trabajar un programa para combatir la extrema pobreza. Lo hicieron en paralelo y confrontaron sus propuestas.
Los economistas propusieron fijar un subsidio a las familias pobres, ya identificadas. Con esa fórmula bajaba la indigencia, pero subía la pobreza. Además se condenaría a las familias identificadas a ser pobres, porque una persona con pocos recursos y varios hijos, no logra educarlos, ni tiene posibilidades de desarrollo.
Los sociólogos propusieron un programa que fijara condiciones mínimas de lo que el Estado estaba dispuesto a entregar a su gente sólo por haber nacido aquí. Así partió Chile Solidario.
Se buscó mejorar la accesibilidad de los más necesitados a la oferta pública de ayuda y para eso se creó el Programa Puente.
Lo primero era saber cuántas personas eran extremadamente pobres y dónde estaban. El Puente tomó los resultados de la Casen (ingresos) y los cruzó con la información de las fichas CAS (condiciones de vida), y a diciembre de 2000 se tenían los datos de 200 mil familias que atender. Eso evitó la manipulación de beneficiarios y se despolitizó la entrada al programa, una vez que se inició el 2002.Todas las familias recibirían una intervención integral e intersectorial y tendrían derecho a la oferta pública que necesitaran, de manera complementaria e inmediata.
El Puente trabajó con ‘apoyos familiares’, personal que recogía la información en las casa y formulaba un plan para cada familia, para hacer las derivaciones a la red.
Se planteó que el rol del ‘apoyo familiar’ duraría tres años y después seguirían otros beneficios por dos años más para luego medir los resultados.
Se fijaron siete componentes mínimos: identificación; salud, educación, dinámica familiar, habitabilidad, trabajo e ingresos.
Identificación: Se detectó a 1.200 personas sin existencia legal; 80 mil sin carné y un10% de familias sin ficha CAS al día, todos elementos indispensables para acceder a la red.
Salud: Se incorporaron 12 mil personas al sistema y se hicieron 38 mil papanicolau en 3 años.
Habitabilidad: Se establecieron mecanismos de resolución de conflictos y 25 mil personas pasaron por programas de autocuidado. Se incorporó la vivienda precaria como componente, y que cada casa tuviera al menos dos piezas, con número de camas adecuado.
Fueron 2.500 los apoyos familiares, a cargo de un funcionario designado por cada municipio, y se basó sus resultados en cómo le va a la familia.Se estimaba que un 30% de las familias no alcanzarían la resilencia esperada, pero los monitoreos de satisfacción de usuarios de Adimark, de 2003, 2004 y 2005, mostraron que sólo fue un 10%. El 87% de las familias le puso al programa Puente una nota entre el 6 y el 7.
Aún queda mucho por hacer
La democracia recibió a Chile con casi cinco millones de pobres, el 38,6 por ciento de la población. Hoy, casi la mitad de esos chilenos ha dejado esa condición, usando los mismos indicadores para ambos momentos. Cuesta creer ese avance, porque el país forma parte históricamente de las naciones en vías de desarrollo. Justamente, son los organismos que establecen esas clasificaciones, como Naciones Unidas a través de su representante económico en América Latina, la Cepal, quienes han validado estas cifras que ahora se cuestionan por la oposición.
El Programa Puente, ideado durante la administración Lagos, está en el centro de la polémica. Aquí entregamos las cifras de satisfacción de sus usuarios. Ellas demuestran que aún queda mucho por hacer y que debatir. Una de esas discusiones es si corresponde que el Estado entregue a la Iglesia Católica sus programas de superación de la pobreza, como plantea la UDI.
Fuente: La Nacion Lunes 25 de junio de 2007
Etiquetas: noticias, pobreza, programa puente
Sobre pobreza y Casen 2006
Las instituciones y personas que están detrás de esta encuesta llevan mucho tiempo haciendo un buen y serio trabajo. Por eso que cuestionar los resultados es un despropósito.
Continúa...
por Harald Beyer, Centro de Estudios Públicos
Algunas de las interpretaciones que las autoridades les han dado a los resultados de la encuesta Casen no me convencen. Por ejemplo, que la leve caída en el valor del coeficiente GINI -el indicador más utilizado para medir desigualdad- refleje un punto de inflexión en nuestra elevada desigualdad, me parece que es exagerado. Más allá de que las diferencias reportadas no parecen ser estadísticamente significativas, tampoco se puede insinuar tendencia a partir de una observación. Pero, ciertamente, las interpretaciones no invalidan los datos. Algunos, sin embargo, han querido hacerlo basando sus argumentos en dos observaciones principales. La primera es que la encuesta muestra que cada punto de crecimiento redujo la pobreza en una proporción muy superior a la observada en mediciones anteriores. La segunda es que la pobreza rural es por primera vez inferior a la urbana.
Para los que hemos estado trabajando con las encuestas Casen, los resultados no nos sorprenden demasiado y estamos seguros de que ellos no se han producido por una manipulación de los datos. Por supuesto, nos gustarían en algunos casos otras preguntas, en otros la posibilidad de acceder a los datos "brutos", esto es, a aquellos sin ajustar por cuentas nacionales; también, más rapidez en la divulgación de la información e incluso algo más de transparencia, pero las instituciones y personas que están detrás de esta encuesta llevan mucho tiempo haciendo un buen y serio trabajo. Por eso que cuestionar los resultados es un despropósito.
Pero, ¿por qué no nos sorprenden? En primer lugar, porque la línea de pobreza se determina a partir del valor de una canasta de alimentos que refleja el consumo promedio de los chilenos. Ésta no se ha modificado desde que se iniciaran las encuestas Casen y su valor en términos reales se ha mantenido relativamente estable. Incluso entre 2003 y 2006 este valor cayó levemente. Por supuesto, la decisión de mantener esta línea inalterada, incluso renunciando a actualizar la canasta, es discutible. Con todo, es razonable mantener una referencia básica, como hace, por ejemplo, el Banco Mundial. Éste, cabe recordarlo, utiliza como indicador básico la proporción de la población que en cada país vive con menos de uno y dos dólares al día (ajustados por paridad del poder de compra). Sobre la actual línea de pobreza se pueden perfectamente agregar medidas complementarias, pero mantener una referencia básica en el tiempo es muy útil. Claro que quizás es conveniente ir actualizando la canasta de alimentados utilizada en el cálculo de la línea de la pobreza.
En segundo lugar, porque el crecimiento en Chile, aunque no ha reducido desigualdades ha hecho crecer el ingreso de todos. Así, por ejemplo, el año 2000 el 39% de quienes vivían en zonas urbanas y eran pobres tenían un ingreso per cápita que era equivalente al 75% o más de la línea de la pobreza. En las zonas rurales el 40% estaba en esa condición. Éste es un grupo de personas que en un período favorable puede dar un salto y superar la línea de la pobreza. Lamentablemente entre 2000 y 2003 ello no se dio. La economía, por ejemplo, apenas creció a una tasa anual de 3,2% y el desempleo se mantuvo en ese lapso muy alto. Por eso la pobreza en ese período se redujo poco. Con todo, en 2003 se acercó a la línea de la pobreza una proporción mayor de los pobres. En efecto, el 46% de los pobres que habitaban en las zonas urbanas tenían ingresos equivalentes al 75% o más de la línea de la pobreza. En los sectores rurales esa proporción llegaba al 50%. Ahora entre 2003 y 2006 las condiciones mejoraron. La actividad económica se expandió a 5,2% y el desempleo cayó 2,5 puntos porcentuales, para situarse en la fecha de recolección de la Casen en 6%.
Una vez que se tienen a la vista estos antecedentes, los resultados no nos deberían sorprender. Claro que también matizan aquellas afirmaciones que sugieren que la clave de esta última caída en la pobreza ha sido la política social. La verdad es que todo indica que es una combinación de línea de pobreza estable y un crecimiento económico significativo en los 90 y un buen crecimiento en los últimos tres años. Esto tampoco nos debe sorprender. Después de todo, hasta ahora, el énfasis de nuestra política social más que mejorar los ingresos de las familias en el corto plazo, salvo los reajustes ocasionales en las pensiones que no son suficientes para explicar caídas importantes en la tasa de pobreza, está orientado a fortalecer el capital humano de nuestros compatriotas. Ello seguramente tendrá efectos significativos y permanentes en plazos más largos. En estos últimos años el crecimiento y el empleo se han llevado el peso en los cambios en la tasa de pobreza.
Fuente: El Mercurio Lunes 25 de junio de 2007
La calidad de vida no sólo tiene que ver con arreglar el techo
“La apuesta central del Programa Puente es salir de la dimensión asistencial de las políticas sociales. Que no sólo se reduzca a entregar tablas o subsidios, sino que también ayude a levantar a las familias emocional, sicológica y socialmente, y que les permita más autonomía”.
Continúa...
Por Beatriz Michell
La directora del Fosis está con un gusto amargo después del capítulo de “Contacto” que dejó al descubierto las falencias del Programa Puente. “Me deja la sensación de que a la sociedad chilena le cuesta reconocer que estamos avanzando”, advierte Cecilia Pérez. Admite que el “excesivo triunfalismo” de algunas autoridades está desviado, porque todavía hay casos de pobreza pendiente.
–¿Cuál es el porcentaje de familias inscritas en el Programa Puente que no han sido beneficiadas?
–Los primeros meses las familias eligen en qué área quieren empezar a trabajar: salud, educación, etc. Los apoyos familiares (asistentes) sociales activan la red para que lleguen los distintos beneficios. Es muy posible que a los seis meses de que la familia definió sus prioridades, no le haya llegado la respuesta porque hay que conectarse con la oferta de servicios. Distinto es que exista gente que haya pasado dos años sin recibir nada. Eso es claramente una falla del sistema.
–¿Eso se debe a problemas con el diseño o con la implementación del Programa Puente?
–Es un problema de implementación, no de diseño. Los casos de personas a las que inscribieron y nunca más las fueron a ver son problemas con el apoyo familiar, con el municipio y con nuestra gestión y supervisión.
–¿Pero por qué, por ejemplo, hay 188 familias en Coronel que no recibieron los materiales para arreglar sus casas?
–Hay distintas razones. En el caso de Coronel, el problema es que la demanda es tal que la oferta no alcanza a cubrirla, porque ahí hay un problema serio de precariedad de la vivienda.
–¿No considera un contrasentido inscribir tantas familias si no existen los recursos suficientes para ayudarlas?
–No, se deben buscar mecanismos para que esas familias reciban una respuesta. El programa de habitabilidad comenzó el 2004 y hoy es masivo, pero es una oferta insuficiente para la envergadura del problema. En todo caso, ya está definido un aumento de recursos para la política habitacional. Esto es un proceso.
–Sí, pero es complejo darle esperanzas a la gente de que mejorará su calidad de vida y al final eso no se logra.
–Sí, pero la esperanza de mejorar la calidad de vida es una cuestión más integral, no tiene que ver sólo con arreglar el techo o poner el forro. La apuesta central del Programa Puente es salir de la dimensión asistencial de las políticas sociales. Que no sólo se reduzca a entregar tablas o subsidios, sino que también ayude a levantar a las familias emocional, sicológica y socialmente, y que les permita más autonomía. Después de los dos años del programa, las familias pasan a Chile Solidario, donde pueden seguir resolviendo sus problemas. Eso dura tres años más.
–Volviendo a las denuncias de “Contacto”, ¿qué medidas tomó el Fosis contra la funcionaria que engañó a una beneficiada con 150 mil pesos, ahorro que tenía para postular a una vivienda social?
–Cuando nos enteramos, le pedimos al municipio que alejara a esa persona de las funciones de apoyo familiar. El municipio la sancionó y ella tuvo que devolver los dineros. Ella es una funcionaria municipal, pero desde que existe la ley de Chile Solidario (2004), los apoyos familiares tienen que ser profesionales con al menos ocho semestres de formación.
–Ustedes han traspasado la implementación a ONG, municipios, gobiernos regionales y consultoras. ¿No sería más conveniente que el Fosis se hiciera cargo de la implementación para evitar irregularidades?
–El Fosis no ejecuta sus programas, sino que fiscaliza que estas instituciones hagan bien su trabajo. Hemos tenido experiencias desastrosas que nos han hecho ejecutar garantías e incluso llevar instituciones a la justicia. Por ejemplo, el caso de la ferretería que salió en el programa “Contacto”. Nosotros fuimos a la ferretería y se ajustaron los precios. Además, interpusimos una denuncia contra la dueña.
Fuente: La Nación Domingo 24 de junio de 2007
Etiquetas: noticias, pobreza, programa puente
Dudas metodológicas y discrepancias en Mideplan golpean a la Casen
Hasta la Cepal llegaron las críticas tras la entrega de los resultados del estudio. Una veintena de expertos consultados piden más transparencias y coinciden en que hay bastante que pulir.
Continúa...
CAROLA ZÚÑIGA y MARILY LÜDERS
La renuncia de la encargada de la encuesta Casen justo el día siguiente que se diera a conocer los resultados de la muestra fue el primer golpe. ¿Qué razón tan poderosa habría tenido Alicia Leiva para dejar su puesto? Oficialmente se habló de "razones personales".
Pero hay expertos que no se "tragaron" ese argumento y auguran que la economista renunció porque no estaba de acuerdo con que se adelantaran los resultados aunque fuera un momento políticamente conveniente.
El gobierno estaba peleando en el Congreso la aprobación del paquete de salvataje del Transantiago. Leiva habría querido esperar "porque tenía algunas dudas respecto a algunas cifras", cuenta un cercano al Mideplan.
"Nadie renuncia el día siguiente de que se entrega una muestra sin querer dar una señal poderosa de que no se está de acuerdo con el material que se entregó", dice una fuente cercana al ministerio. La titular del Mideplan, en tanto, dijo que era "un infundio" relacionar su partida con eventuales errores de cálculo de la Casen.
Pero los especialistas aseguran que no hay consenso "ni siquiera al interior del Mideplan, respecto a cómo se procesan los datos".
El tema empezó a crecer como una bola de nieve al punto que la presidenta Bachelet tuvo que salir a defender al Mideplan: "No es una oficinita que hace las cosas a su gusto", dijo. La ministra de Mideplan acusó a algunos de "ahogarse en un vaso de agua" cuando cuestionaron el que no se haya actualizado la canasta básica aún teniéndola disponible.
Pero no lograron acallar las críticas. Los expertos piden saber más y les molesta especialmente el llamado "ajuste por Cuentas Nacionales" que se hace en la Casen (ver recuadro a la derecha), el que está a cargo de la Cepal e intenta corregir el hecho de que las personas tiendan a declarar menos de lo que ganan al encuestador.
"Si hubo un cambio metodológico sería importante que lo dijeran. Pero este procedimiento no ha sido debatido y explicado", dice Ricardo Paredes, economista de la Universidad Católica.
Lo mismo opina David Bravo, director del Centro de Microdatos de la Facultad de Economía de la Universidad de Chile, a cargo del levantamiento de la encuesta, el trabajo de los encuestadores y de la supervisión de la muestra en terreno.
"Este es un tema que nosotros en varios medios académicos hemos solicitado. Hay un clamor de distintos expertos que piden que se entregue un reporte de los datos con y sin el ajuste, de manera que todos los investigadores o centros de estudios puedan ver el efecto por cuenta propia".
"Pensamos que es un procedimiento que se debiera documentar mejor y dar al investigador la alternativa de analizar los ingresos sin dicho ajuste", señalan Ángela Denis y José Ramón Zubizarreta, investigadores del Observatorio Social de la Universidad Alberto Hurtado quienes conocen en detalle el tema.
"El Mercurio" trató de hablar con la Cepal para explicar por qué no han entregado a sus pares esta información. Y pese a que el encargado de dicho tema, Juan Carlos Feres, se manifestó dispuesto a hablar, posteriormente se nos avisó que por el momento "la Cepal no va a dar entrevistas sobre el tema".
Finalmente, entregaron respuestas por mail en la que aseguran que en "líneas generales" la información está en diversos documentos de su página web. Además, afirmaron que "la Cepal atiende permanentemente y como es debido todas las solicitudes de información que recibe, las cuales son canalizadas a través de los conductos establecidos para esos efectos".
Fuentes cercanas al organismo explicaron que es un tema "políticamente delicado" por lo que no es posible emitir una declaración bajo la coyuntura.
Más transparencia
Nadie cuestiona la necesidad de contar con encuestas como la Casen y hay quienes sugieren que se haga cada dos años en vez de tres. Pero dicen que es vital que haya más transparencia.
Para Rodrigo Castro, economista de LyD, el estándar que debe cumplir el gobierno chileno es mayor. "Al momento que entregan las cifras deberían quedar a disposición en la página web, tanto la base de datos como la metodología".
Aún el viernes en la tarde en el sitio web de Mideplan estaba la metodología empleada hasta 2003, pero no la que se utilizó en 2006. En tanto, en la página del INE se encontraba la última metodología actualizada.
Los cinco misterios no explicados de la encuesta, según Allamand
1 Hasta ahora no hay explicación para el abrupto cambio en la elasticidad entre el ritmo de crecimiento y la reducción de la probreza. Mirando las cifras de los últimos años, vemos que con menos crecimiento, el ritmo de disminución de la pobreza aumenta al doble.
2 Todos los economistas coinciden en que las políticas sociales a lo más explican un 20% de la reducción de la pobreza. Entonces, la única respuesta tendría que provenir de una mayor eficiencia de las políticas sociales, pero por simple aritmética para que éstas pudieran explicar la súbita reducción de la pobreza "desalineada con el crecimiento", tendrían que haber sido sobre un 500% más eficaces en el período.
3 Hasta ahora inexplicablemente la divulgacion pública de la encuesta Casen no hizo referencia a ningún cambio en la metodología, pero Mideplan tampoco asegura que no los hubo.
4 ¿Por qué los gobiernos de la Concertación no han ajustado el valor de la canasta en circunstancias que la propia directora del INE informa que esa canasta está disponible desde hace mucho tiempo?
5 La insólita negativa incluso a las peticiones que se le han formulado en la Cámara de Diputados para dar a conocer la base de datos que permite calcular los resultados de la encuesta.
Las 4 interrogantes de los expertos
1 AJUSTE DE INGRESOS.
Los sectores más ricos como los más pobres tienden a subdeclarar sus ingresos al ser preguntados por los encuestadores, entonces se requiere ajustar los ingresos declarados a la información de ingreso nacional que se desprende de las cuentas nacionales del Central. El ajuste lo realiza la Cepal con una metodología que ninguno de los analistas consultados dice conocer. ¿Se usaron las nuevas cuentas nacionales (del 2003) o las antiguas (1996)?
2 EL MARCO MUESTRAL Y SU ACTUALIZACIÓN.
¿Por qué la pobreza rural disminuyó tanto? Puede deberse a un cambio en el marco muestral como consecuencia de la utilización del censo de población de 2002 en vez del de 1992, usado en la Casen 2003 y anteriores.
3 LOS "FACTORES DE EXPANSIÓN".
Los analistas señalan que sería importante saber si para la Casen 2006 se aplicaron los mismos factores de expansión que 2003.
4 MEDICIÓN DE LA POBREZA.
En la determinación de la línea de pobreza es mejor usar la última canasta de presupuestos familiares disponibles, la de 1997, y no la de 1987 que utiliza Mideplan. Esto porque hábitos de consumo cambian con el tiempo.
Fuente: El Mercurio Domingo 24 de junio de 2007
Diseño y gestión de programas sociales
La falta de evaluación de impacto, seguimiento y control de los programas es un elemento que se echa de menos.
Continúa...
por Rosita Camhi P., Investigadora Programa Social Libertad y Desarrollo
Sorprende ver el reportaje del programa Contacto y constatar que aun cuando hemos sido un país exitoso en la erradicación de la pobreza, queda un núcleo de personas viviendo en condiciones muy poco aceptables para cualquier ser humano.
El gasto social se ha más que duplicado desde 1990 y a pesar de la enorme cantidad de recursos, aún no se da solución a muchos de los problemas de los más pobres. Un reciente estudio de Libertad y Desarrollo, efectuado con datos del 2003, muestra que en el caso de los hogares pertenecientes al 10% más pobre de la población, es decir, población viviendo en condiciones de indigencia, el 50% presenta carencias importantes en vivienda, como falta de alcantarillado, agua potable o viviendas de mala calidad; el 22% vive hacinado, el desempleo es cinco veces mayor que el promedio nacional y programas tan importantes como el de alimentación escolar no eran recibidos por un 33% de los niños de enseñanza básica y un 58% de la enseñanza media.
Debiera cuestionarse entonces si el diseño y la gestión de los diversos programas sociales son los más apropiados. Entre los problemas de diseño no se ha considerado con suficiente énfasis que más que transferir un conjunto de subsidios en dinero a las personas pobres, el objetivo más importante de la política social es ayudar a la formación de capacidades para que las personas puedan beneficiarse del crecimiento económico. Quienes logran acceder a un trabajo permanente, ya sea por cuenta propia o remunerado, pueden salir de la pobreza, y hoy todos los programas destinados a superar la pobreza más extrema debieran considerar ese elemento central.
Otro aspecto relevante en el diseño es la falta de vínculos entre los distintos programas que pretenden beneficiar a la misma población. Se están llevando a cabo muchos programas destinados a ayudar a estas personas y muchos de ellos tienen los mismos objetivos. Sin embargo, en la mayoría de los casos se estructuran y diseñan en el nivel central de los diferentes ministerios, sin una visión integral del problema. Entonces, no consiguen el impacto esperado, porque las buenas intenciones que se traducen en normas, procedimientos e instructivos, terminan diluyéndose en un conjunto de acciones descoordinadas, realizadas por distintas instituciones e intermediarios, con el consecuente desperdicio de recursos y pérdida del impacto esperado. Producto de esta situación es que muchas familias pobres van quedando al margen de los beneficios sociales o bien reciben algún tipo de ayuda que no les soluciona sus problemas.
Esta coordinación podría darse en mejor forma con la gestión y participación del nivel local, por su cercanía a las necesidades y demandas de los pobres y por cuanto es una instancia donde las personas pueden reclamar sus derechos.
La falta de evaluación de impacto, seguimiento y control de los programas es otro elemento que se echa de menos. Hay poca información que permita constatar su costo-efectividad o auditorías efectuadas por instancias independientes a los respectivos ministerios, de modo de lograr la objetividad que se requiere
Lo más increíble de todo es que los recursos sí están disponibles. Un estudio reciente (Razczynski y Serrano 2005), da cuenta de la creación de alrededor de 400 programas sociales a contar de los 90, para población en campamentos, jóvenes pobres, jefas de hogar, indígenas, tercera edad, vivienda, iniciativas locales y comunitarias entre otros.
Si sólo consideramos el presupuesto anual de cuatro programas que debieran ser destinados íntegramente a superar la indigencia, como son: Chile Solidario (Programa Puente), Chile Barrio, FOSIS y el Fondo Solidario de Vivienda, éste asciende a $187.063 millones de pesos para este año. Esto significa un monto cercano a $ 1.617.000 anual por familia indigente. Tal vez si esto se entregara directamente, asociado a empleabilidad, a las propias familias, de seguro éstas sabrían superar su condición de pobreza.
Fuente: El Mercurio Jueves 21 de junio de 2007
Etiquetas: pobreza, politica social
Reducción de la pobreza
La doble condena de ser pobres y no ser reconocidos como tales
La información golpeó fuerte y provocó gran impacto en la conciencia colectiva: la pobreza tuvo el mayor descenso en 12 años, cayendo del 18,7% al 13,7%, indicando, entre otras cosas, el éxito del crecimiento económico y de las políticas sociales.
Continúa...
por José Astaburuaga
Fue como cuando en las fiestas ponen la música correcta y todos salen a bailar moviendo sus cuerpos con desparpajo, erotismo y desenfreno emocional. Sin embargo, y sin querer interrumpir la fiesta ni frenar el éxtasis festivo y alegre que a todos nos gusta cuando la estamos pasando bien, creo que hay algunas pequeñas observaciones que nos deberían llevar a bajar un tanto los decibeles y el griterío, por más justificado que sea, pues en el barrio hay algunos que deben levantarse muy temprano para hacer largas y tediosas colas en los paraderos, con frío y mucha frustración, pues no van a una fiesta sino a trabajar lejos, en jornadas estresantes y con remuneraciones escalofriantemente insuficientes. El problema es que esos pertenecen a un sector del barrio muy grande –en realidad son el 80% de las casas- y aunque los indicadores sociales los considera ricos, saben muy bien que la vida no es color de rosa para ellos y que se las tienen que arreglar mediocremente, mal y muy mal para vivir.
Nada grave, pero los números, por muy fríos que sean, igual dejan cierta sensación de incomodidad y sorpresa. Tampoco es muy difícil descubrir cómo llegan a esas conclusiones y, por lo mismo, tampoco es muy difícil sorprenderse y hasta indignarse con el desparpajo con que celebran estos resultados.
En primer lugar, nos deberían sorprender tales resultados en un contexto de enorme desigualdad. Entiendo que los especialistas me van a decir que es posible reducir la pobreza a pesar de la desigualdad creciente. Este argumento es correcto y más aún cuando vemos el método para contar a los pobres que utilizan los pobretólogos, es decir, los que saben de pobreza, no por haber sido pobres o serlo todavía, sino porque son grandes e instruidos especialistas en contar pobres y saber cómo abandonar dicha condición. No es por nada, pero el sentido común nos obliga a establecer un vínculo entre creciente y gigantescas desigualdades y más graves condiciones de pobreza. Por otra parte y desde el punto de vista teórico-económico, no es posible mejorar significativamente a unos pocos sin desmejorar a otros, más aún cuando los recursos no son ilimitados y cuando los países son pobres. Desde un punto de vista político, cuando las democracias no funcionan bien y los pobres no tienen representación política, estos aumentan en número y capturan crecientemente menos parte de la riqueza. Todo esto es obvio pero no para los especialistas en pobreza –los pobretólogos.
Necesariamente, y por donde se le mire, la mayor desigualdad tiene que estar asociada a mayor pobreza, aunque los modelos matemáticos puedan decir lo contrario y los sofisticados cálculos de los especialistas pretendan demostrarnos que un Olmo puede dar peras. Más aún cuando la desigualdad es tan aguda. Según el Banco Mundial, Chile es uno de los países más desiguales del planeta. De acuerdo con los Indicadores de Desarrollo Mundial 2005 del Banco Mundial, entre 124 naciones, Chile ocupaba el lugar decimosegundo entre los países más desiguales del mundo, compartiendo posiciones con Namibia y por debajo de países más pobres como Zimbabwe, Bolivia, Zambia, Nigeria y Malawi. Es más, en esta materia Chile está muy lejos de acercase medianamente a la situación de países que muchas veces constituyen un referente para nuestra elite política y empresarial, los países desarrollados, quienes muestran diferencias entre el segmento de mayores ingresos y el más pobre muy por debajo de los que exhibe nuestro país, que llega a más de 40 veces.
Ciertamente, dada la debilidad política de los pobres y que el crecimiento económico de los últimos años no nos permite hablar de un gran salto en riqueza para permitir más recursos disponibles y reducir pobreza sin reducir desigualdad, muy probablemente las condiciones del 2005 sean hoy más agudas.
La única manera de que crezca la desigualdad y se reduzca la pobreza –dada nuestra realidad económica- es que el método sea muy pero muy limitado y deje afuera de los pobres a quienes nadie podría calificar sino como pobres y mucho menos aún de ricos. Es allí donde esta la madre del cordero. Es muy sencillo y elemental pues el método consiste en lo que se llama la línea de pobreza, la que hoy es 47.009 pesos mensuales en las zonas urbanas. Esto quiere decir que si una persona dispone mensualmente de 47.500 pesos mensuales, pues que sea feliz ya que no es pobre. Lo más grave es que la línea de pobreza es todavía más baja en las zonas rurales.
Queda claro entonces cual es la política más eficaz para reducir la pobreza. A mi juicio, es una de las más fáciles y menos costosas de todas las políticas públicas: contratar a un especialista en pobreza que sepa muy bien cómo justificar teóricamente una línea de pobreza tan ridículamente baja que no quede nadie abajo o el menor número posible. Así las cosas, igual hay una segunda lectura menos complaciente de estos indicadores que regocijan al Gobierno, puesto que, a mi juicio, con la forma en que cuentan a los pobres –número de personas que no tienen 47 mil pesos mensuales- no deja de ser sorprendente que todavía haya pobres en Chile. Si todavía hay gente que no tiene esa cifra, para mi es un indicador del fracaso del modelo económico y de las políticas públicas para reducir la pobreza.
De esta manera entonces, es muy fácil sostener teóricamente y en la práctica la posibilidad de reducir pobreza y aumentar la desigualdad. Nada más fácil para los especialistas que por menos de un millón de pesos mensuales como salario no estarían dispuestos a trabajar en implementar tales políticas de reducción de pobreza. Pero, un mínimo de seriedad científica no obliga a mirar la realidad con mayor honestidad y menos aprovechamiento político-comercial-electoral. Lo cierto es que, de acuerdo con datos del Servicio de Impuestos Internos para el 2003, el 98% de los chilenos no supera los 890 mil pesos mensuales como ingreso o salario. Por otra parte, de acuerdo a la Revista Capital, sobre la base de la información del Censo 2002, el 90% de los habitantes de la Región Metropolitana vive en hogares cuyo ingreso familiar no es superior a los 880 mil pesos mensuales. Téngase presente que en Santiago vive cerca del 40% de los chilenos. El diario Estrategia, el 2005, sostiene que de acuerdo a la encuesta Casen anterior, sólo un 16% tenía un ingreso familiar de 820 mil pesos mensuales hacia arriba.
Las cifras anteriores son escalofriantes pues si consideramos que una persona no puede satisfacer en un mínimo aceptable sus necesidades a menos que disponga de unos 130 mil pesos mensuales, lo cual ya es bastante precario, y si por hogar hay unas 4 personas, entonces la conclusión es que aquellos que se las arreglan mal y muy mal para enfrentar sus necesidades supera largamente el 13,7% y se empina en torno al 80% de los chilenos.
Como nos lo decía un profesor de estadística en la Universidad de Chile: las cifras se pueden torturar hasta que confiesen.
Fuente: El Mostrador 18 de Junio de 2007
Etiquetas: pobreza
Terminar con los campamentos en seis años: La batalla que Lagos perdió
por Bernardita Aguirre Pascal
Erradicar la extrema pobreza: El desafío de la Presidenta Bachelet
La Presidenta Bachelet heredó 453 campamentos, que ella quiere terminar con su nueva política habitacional. Será difícil, pues su programa adolece de capacitación laboral, la misma que hizo fracasar los planes de Frei y Lagos.
"En seis años terminaremos con los campamentos y los allegados, eso es algo que está al alcance de la mano. Hemos construido 100 mil casas por año, ahora haremos 120 mil por año", prometió Ricardo Lagos.
Durante su gobierno puso sus esfuerzos en cumplir su promesa y dio más recursos a Chile Barrio, el programa estrella de la administración Frei para terminar con los asentamientos precarios en su período. Pero ninguno de los dos lo logró.
Al parecer el problema no se soluciona sólo con más casas, porque al erradicar una ocupación irregular otra vuelve a nacer con los mismos o nuevos pobladores.
Hoy, según el último catastro del Centro de Investigación Social de Un Techo para Chile, existen 453 campamentos en todo el país, donde viven 24.490 familias.
Continúa...
¿Por qué más campamentos?
"El programa Chile Barrio fracasó porque pretendía erradicar los campamentos y lo que hizo fue incentivar su creación", explica el director del programa social de Libertad y Desarrollo, Rodrigo Castro.
Según él, se incentivó a más familias a irse a estos asentamientos para poder acceder a casas. Además éste no abordó el problema de insuficiencia de ingresos familiares, ayudándolas en el trabajo, y ellas volvieron a vivir en forma irregular al no tener cómo mantener sus casas.
"Chile Barrio ha sido exitoso desde el punto de vista de su meta, que fue terminar con 972 asentamientos precarios. Este año concluye su labor", dice la subsecretaria de Vivienda, Paulina Saball.
Ella reconoce que hoy en el país existen ocupaciones irregulares pero recalca que Chile Barrio permitió un aprendizaje que generó un cambio en la política habitacional. "En primer lugar, la organización del grupo, que defina su proyecto habitacional y lo implemente con cargo al subsidio y a su ahorro con un acompañamiento técnico del Estado", dice la subsecretaria.
Además sirvió de base para las nuevas políticas habitacionales del gobierno de Michelle Bachelet que incluyen el subsidio de localización, para que la gente se mantenga en barrios dentro de las ciudades, y un mayor énfasis en la supervisión técnica y la habilitación social.
Están contemplados 227 mil nuevos subsidios para viviendas más amplias, en barrios mejores, con asistencia técnica y garantía de calidad. Además se abordarán los problemas de viviendas deficientes con 160 mil subsidios para ampliar y mejorar viviendas y se recuperarán los espacios comunes de 200 barrios vulnerables.
El esfuerzo de aquí al 2010 es titánico, pero está basado en los datos del último censo y la ficha CAS y podría ser que los resultados de la ficha de protección social revelen una nueva realidad de pobreza. Esto sumado a que se siga sin resolver la habilitación de la familia para el trabajo, lo que permitiría que ella mantenga su casa, nos podría llevar a un Bicentenario con campamentos.
¿Por qué fracasó? Faltó habilitación social y laboral
Las casas que les dieron a los pobladores del campamento senador Matte del cerro San Cristóbal en Lampa y San Bernardo más que una solución fueron un problema. El traslado terminó con su organización vecinal, fueron insertos en barrios masivos lejos de sus fuentes laborales que estaban en La Vega o en el comercio ambulante y finalmente varias familias volvieron a las tomas.
Queda claro que el fin de los asentamientos precarios va más allá de una casa. Para enfrentar el problema de ubicación se creó el subsidio de localización "para quienes construyen viviendas en terrenos bien ubicados en la ciudad y dotados de servicios", explica la subsecretaria de Vivienda, Paulina Saball.
Agrega que además se han aumentado los montos y se han perfeccionado las exigencias y la supervisión a la asistencia técnica que implica organizar a los pobladores, asesorarlos en la elección de su terreno, diseño de viviendas y habilitación social, que incluye conectarlos con consultorio, escuelas y municipios.
En este último punto estaría una de las deficiencias de Chile Barrio. Según la evaluación de impacto del programa hecho por la Dipres, aunque se decía haber cubierto el 80% de las familias con habilitación social, sólo entre un 8% y un 15% de los propios beneficiarios dice haber participado en este programa.
Un Techo para Chile en su área de vivienda definitiva pone especial énfasis en esto. "Acompañamos a las familias en su proceso de postulación, las incentivamos a que ahorren más de 10 UF para que obtengan una mejor solución habitacional y se entrenen para mantener su vivienda y las conectamos en sedes sociales y con las escuelas y consultorios", explica el director del área de Vivienda Definitiva, Mirko Salfate.
Además para darles buenas casas, bien localizadas y un mejor barrio invitan a las empresas a aportar recursos.
Con estos aportes y con esfuerzo e imaginación para construir en ex basurales, sanear legalmente terrenos y la ayuda del programa Elemental de la UC, que diseña viviendas de alta densidad sin hacinamiento, han podido lograr excelentes poblaciones. Pero reconocen que todos estos esfuerzos son en vano si no se logra que la gente mantenga sus viviendas capacitándola para trabajar.
Pero el Minvu no incluye este tema en su política habitacional. "No tenemos ningún proceso de habilitación laboral, pero como cualquier servicio público entregamos información necesaria y orientamos", dice Saball.
Viviendas para 2007
La nueva política habitacional de Michelle Bachelet concentra el 70% de sus recursos en los más pobres:
Fondo Solidario Quintil I: Unas 32.250 familias serían favorecidas este año con proyectos de construcción y viviendas construidas.
Fondo Solidario Quintil II: En 2007 habría 10 mil familias beneficiadas con viviendas construidas.
Subsidio Rural: Podrían recibirlo unas 10.886 familias de escasos recursos del sector rural que quieren construir en terrenos propios o formar villorrios.
Protección del patrimonio familiar: este año para 38.473 familias que necesitan mejorar, reparar o ampliar sus viviendas.
Fuente: El Mercurio Sábado 7 de abril de 2007
Etiquetas: campamentos, pobreza
