Andrés Allamand sugirió que habría manipulación de los datos y cuestionó los resultados de la Casen. A partir de entonces han sido continuos los cuestionamientos, en particular desde la UDI, acerca del instrumento para medir a los pobres creado durante la dictadura.
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por S.R.
Las dudas sembradas en torno a los resultados de la encuesta Casen este año, tienen como paradoja que parecen dejar en segundo plano, precisamente, a los pobres.
Desde el último informe de la Casen, 8 de junio, que dio cuenta de la disminución de la pobreza según el nivel de ingreso, han surgido cuestionamientos desde la izquierda y la derecha.
Los primeros apuntan a que la encuesta no se hace cargo del problema de fondo que sería el sistema neoliberal, el cual incrementa la distancia entre los que tienen más y los que poseen menos.
En la derecha, en tanto, sus cuestionamientos se incrementaron con la renuncia de la encargada de la encuesta Casen, Alicia Leiva, al día siguiente de que se publicitaron los resultados que mostraban que, entre 1990 y 2006, la pobreza bajó del 38,6 al 13,7%, y de ellos un 3,2% son indigentes (516.738 personas) y 10,5% pobres no indigentes (1.692.199).
EL DESALOJADOR
El 15 de junio pasado, el senador (RN) Andrés Allamand sugirió que habría manipulación de los datos y cuestionó los resultados. A partir de entonces han sido continuos los cuestionamientos, en particular desde la UDI, acerca del instrumento creado en dictadura.
Así, incluso Cristián Larroulet, director del Instituto Libertad y Desarrollo, cambió sus iniciales opiniones favorables sobre la encuesta.
Cuatro días después del cuestionamiento de Allamand, Canal 13 emitió el programa Contacto que tanto molestó a Lagos, y que sus partidarios evaluaron como una acción política contra el ex Mandatario con miras a las elecciones de 2009.
“Lo que hay en el fondo es que la derecha no ha podido trasladar a Piñera los votos de ese segmento que en el pasado votaba por Lavín”, estima una fuente concertacionista.
Y aunque expertos citados por El Mercurio, como el economista Ricardo Paredes de la Universidad Católica, aluden a la posibilidad de que se haya cambiado la metodología de consulta, no hay ninguna prueba de ello.
Las suspicacias hablan en particular de lo que se conoce como “ajuste por cuentas nacionales”, esto es, la corrección de la cifras dado que las personas tienden a declarar menos ingresos cuando son encuestadas.
La Universidad de Chile es la encargada de hacer la encuesta y de recoger la información que luego es procesada por la Cepal. Los resultados de ese proceso se entregan al Gobierno, que los da a conocer a través del Ministerio de Planificación Social (Mideplan).
No obstante, los mismos expertos que comparten esas dudas, sostienen que las políticas públicas explican a lo más un 20% de la reducción de la pobreza. Es decir, hay un reconocimiento de fondo: existe una notable reducción de la pobreza en Chile basada en ingresos.
La titular de Mideplan, Clarisa Hardy, dijo que ésta “no ha sido una discusión técnica, sino un uso político de la oposición que no quiere admitir los grandes avances que la Concertación ha logrado”. Y, desde la derecha, acusan a la Concertación de “usar las políticas públicas” para obtener ventajas electorales.
En tal contexto, Clarisa Hardy pidió a la Alianza por Chile “portarse a la altura de esta necesidad, de tener un proyecto de país que podamos compartir”. Mientras, la actual directora del Fosis, Cecilia Pérez, reconoce que falta seguir avanzando, pero que es necesario admitir también los logros, pues de ellos depende que la pobreza sea algo más que un factor electoral.LN
La evaluación del Banco Mundial
El informe de los expertos del Banco Mundial que evaluaron el Programa Chile Solidario, lo calificaron como innovativo y de gran efectividad en Educación y Salud.
El programa se financió con un préstamo de ajuste del Sistema de Protección Social en Chile, otorgado por el Banco Mundial, el cual evaluó lo obrado a partir del informe de los expertos encabezados por Emanuela Galazo. El 2002, el presupuesto del Programa Puente fue de casi 2,5 millones de pesos; el 2003, de 9,3 millones; el 2004, de 42,3 millones y el 2005, de 104 millones.
“Encontramos que el Programa tiende a mejorar los resultados de Educación y salud de los hogares participantes y aumenta de forma significativa su uso de programas de transferencias, además de programas sociales de vivienda y empleo”, concluyó el informe.
Y finaliza diciendo que “proveemos evidencias que sugieren que el apoyo sicosocial juega un rol clave para facilitar este cambio, por aumentar el conocimiento de los servicios sociales en la comunidad además de apoyar la orientación del hogar hacia el futuro”.
Asimismo, según los monitoreos de Adimark, las familias participantes valoraron la facilidad para incorporarse que tiene el Puente en un 91%, y un 98% dijo que volvería a postular al programa del Fosis.
Acercar a los indigentes a la protección social
Mario Ossandón, actual director de Sercotec, dirigió el Fosis durante el Gobierno de Lagos y entrega su mirada de los hechos que cuestiona la derecha.
-¿Cómo surgió el Chile Solidario?
-En Chile, como en el resto de América Latina, la pobreza se mide a partir de los ingresos y el instrumento es la Casen. Nosotros ya teníamos datos de que veníamos bajando en pobreza y pobreza relativa, pero no en indigencia y de esa reflexión política nace la voluntad de hacer algo.
-¿Qué otros factores hubo?
-Los esfuerzos de localización habían sido exitosos en ciertas familias pobres, pero había muchos factores intrapobreza que no estaban resueltos, una cosa era mirar los instrumentos en su totalidad, pero cuando uno bajaba el foco a extrema pobreza se disparaban los índices. Por ejemplo, en alfabetización, Chile había suspendido los programas de adultos, porque el analfabetismo era marginal, pero si se achica el foco y lo pones en extrema pobreza, se dispara el índice y en ese segmento son muchos.
-¿Cuál es la definición de fondo de Chile Solidario?
-Es un programa de valores y dice cuánto hay que ponerle a distintas dimensiones de una familia, para que viva dignamente. Entonces, el eje de la discusión era dignidad versus ingresos. Y el Puente es el inicio con las familias más pobres al sistema de protección social.
-¿Cómo fue la reacción de los otros componentes de la red?
-Esa lógica de actuar simultáneamente, es la anticipación del modernismo en Chile, porque es poner el eje en los sujetos (en este caso, los pobres) y no en los programas, para cambiar conductas, por eso se empiezan a enrielar todos los servicios públicos.
-¿Qué faltó?
-Tres cosas que ahora, con la Presidenta Bachelet, se resolverán. Mejorar la situación de ingresos. Por eso es tan importante la reforma previsional. Si logramos que pase esa ley en el Congreso y queda por sobre la línea de indigencia, ésta se acaba sólo por el aumento de pensiones.
Tener más capacidad de ejecución en habitabilidad. No tuvimos la magnitud del problema de la precariedad de las viviendas y por ende, nunca hubo recursos suficientes, ni capacidad de gestar su mejoramiento, cuestión que ahora se toma en el nuevo programa de vivienda y se establece como objetivo de política pública.
Gestión. Éstos son programas muy difíciles y requieren mucha tecnología porque exigen coordinación de eficiencia y eficacia entre la oferta y la demanda, casi simultánea, además singularizada.
Fuente: La Nación Lunes 25 de junio de 2007
“El Puente” con los pobres, en la mira de la derecha
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Cómo se logró disminuir la pobreza en el país
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por SORAYA RODRÍGUEZ
Aunque las cifras que manejaba la oposición de los 90 eran superiores, según datos de la propia dictadura, al dejar el poder, un 38,6% de los chilenos eran pobres y de ellos un 13% indigentes.
La metodología para medir el nivel de pobreza según el ingreso es producto del régimen militar, que a mediados de los 80 puso en operación la Encuesta de Caracterización Económica (Casen), hoy tan cuestionada por la derecha.Desde el 90 al 2000 la pobreza bajó de 38 a 26,5%, pero la disminución de la indigencia fue menor, el 94 estaba en 7,6% y desde el 96 se estancó en 5,6%. Surgió entonces la necesidad política de revertir la situación.
El comienzo
En diciembre de 1999, en la campaña presidencial de Ricardo Lagos, se realizó una cena de Navidad para los indigentes de Santiago, un hito que marcaría uno de los objetivos del ahora ex Presidente.
Tras asumir, Lagos encomendó a dos equipos, economistas y sociólogos, trabajar un programa para combatir la extrema pobreza. Lo hicieron en paralelo y confrontaron sus propuestas.
Los economistas propusieron fijar un subsidio a las familias pobres, ya identificadas. Con esa fórmula bajaba la indigencia, pero subía la pobreza. Además se condenaría a las familias identificadas a ser pobres, porque una persona con pocos recursos y varios hijos, no logra educarlos, ni tiene posibilidades de desarrollo.
Los sociólogos propusieron un programa que fijara condiciones mínimas de lo que el Estado estaba dispuesto a entregar a su gente sólo por haber nacido aquí. Así partió Chile Solidario.
Se buscó mejorar la accesibilidad de los más necesitados a la oferta pública de ayuda y para eso se creó el Programa Puente.
Lo primero era saber cuántas personas eran extremadamente pobres y dónde estaban. El Puente tomó los resultados de la Casen (ingresos) y los cruzó con la información de las fichas CAS (condiciones de vida), y a diciembre de 2000 se tenían los datos de 200 mil familias que atender. Eso evitó la manipulación de beneficiarios y se despolitizó la entrada al programa, una vez que se inició el 2002.Todas las familias recibirían una intervención integral e intersectorial y tendrían derecho a la oferta pública que necesitaran, de manera complementaria e inmediata.
El Puente trabajó con ‘apoyos familiares’, personal que recogía la información en las casa y formulaba un plan para cada familia, para hacer las derivaciones a la red.
Se planteó que el rol del ‘apoyo familiar’ duraría tres años y después seguirían otros beneficios por dos años más para luego medir los resultados.
Se fijaron siete componentes mínimos: identificación; salud, educación, dinámica familiar, habitabilidad, trabajo e ingresos.
Identificación: Se detectó a 1.200 personas sin existencia legal; 80 mil sin carné y un10% de familias sin ficha CAS al día, todos elementos indispensables para acceder a la red.
Salud: Se incorporaron 12 mil personas al sistema y se hicieron 38 mil papanicolau en 3 años.
Habitabilidad: Se establecieron mecanismos de resolución de conflictos y 25 mil personas pasaron por programas de autocuidado. Se incorporó la vivienda precaria como componente, y que cada casa tuviera al menos dos piezas, con número de camas adecuado.
Fueron 2.500 los apoyos familiares, a cargo de un funcionario designado por cada municipio, y se basó sus resultados en cómo le va a la familia.Se estimaba que un 30% de las familias no alcanzarían la resilencia esperada, pero los monitoreos de satisfacción de usuarios de Adimark, de 2003, 2004 y 2005, mostraron que sólo fue un 10%. El 87% de las familias le puso al programa Puente una nota entre el 6 y el 7.
Aún queda mucho por hacer
La democracia recibió a Chile con casi cinco millones de pobres, el 38,6 por ciento de la población. Hoy, casi la mitad de esos chilenos ha dejado esa condición, usando los mismos indicadores para ambos momentos. Cuesta creer ese avance, porque el país forma parte históricamente de las naciones en vías de desarrollo. Justamente, son los organismos que establecen esas clasificaciones, como Naciones Unidas a través de su representante económico en América Latina, la Cepal, quienes han validado estas cifras que ahora se cuestionan por la oposición.
El Programa Puente, ideado durante la administración Lagos, está en el centro de la polémica. Aquí entregamos las cifras de satisfacción de sus usuarios. Ellas demuestran que aún queda mucho por hacer y que debatir. Una de esas discusiones es si corresponde que el Estado entregue a la Iglesia Católica sus programas de superación de la pobreza, como plantea la UDI.
Fuente: La Nacion Lunes 25 de junio de 2007
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La calidad de vida no sólo tiene que ver con arreglar el techo
“La apuesta central del Programa Puente es salir de la dimensión asistencial de las políticas sociales. Que no sólo se reduzca a entregar tablas o subsidios, sino que también ayude a levantar a las familias emocional, sicológica y socialmente, y que les permita más autonomía”.
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Por Beatriz Michell
La directora del Fosis está con un gusto amargo después del capítulo de “Contacto” que dejó al descubierto las falencias del Programa Puente. “Me deja la sensación de que a la sociedad chilena le cuesta reconocer que estamos avanzando”, advierte Cecilia Pérez. Admite que el “excesivo triunfalismo” de algunas autoridades está desviado, porque todavía hay casos de pobreza pendiente.
–¿Cuál es el porcentaje de familias inscritas en el Programa Puente que no han sido beneficiadas?
–Los primeros meses las familias eligen en qué área quieren empezar a trabajar: salud, educación, etc. Los apoyos familiares (asistentes) sociales activan la red para que lleguen los distintos beneficios. Es muy posible que a los seis meses de que la familia definió sus prioridades, no le haya llegado la respuesta porque hay que conectarse con la oferta de servicios. Distinto es que exista gente que haya pasado dos años sin recibir nada. Eso es claramente una falla del sistema.
–¿Eso se debe a problemas con el diseño o con la implementación del Programa Puente?
–Es un problema de implementación, no de diseño. Los casos de personas a las que inscribieron y nunca más las fueron a ver son problemas con el apoyo familiar, con el municipio y con nuestra gestión y supervisión.
–¿Pero por qué, por ejemplo, hay 188 familias en Coronel que no recibieron los materiales para arreglar sus casas?
–Hay distintas razones. En el caso de Coronel, el problema es que la demanda es tal que la oferta no alcanza a cubrirla, porque ahí hay un problema serio de precariedad de la vivienda.
–¿No considera un contrasentido inscribir tantas familias si no existen los recursos suficientes para ayudarlas?
–No, se deben buscar mecanismos para que esas familias reciban una respuesta. El programa de habitabilidad comenzó el 2004 y hoy es masivo, pero es una oferta insuficiente para la envergadura del problema. En todo caso, ya está definido un aumento de recursos para la política habitacional. Esto es un proceso.
–Sí, pero es complejo darle esperanzas a la gente de que mejorará su calidad de vida y al final eso no se logra.
–Sí, pero la esperanza de mejorar la calidad de vida es una cuestión más integral, no tiene que ver sólo con arreglar el techo o poner el forro. La apuesta central del Programa Puente es salir de la dimensión asistencial de las políticas sociales. Que no sólo se reduzca a entregar tablas o subsidios, sino que también ayude a levantar a las familias emocional, sicológica y socialmente, y que les permita más autonomía. Después de los dos años del programa, las familias pasan a Chile Solidario, donde pueden seguir resolviendo sus problemas. Eso dura tres años más.
–Volviendo a las denuncias de “Contacto”, ¿qué medidas tomó el Fosis contra la funcionaria que engañó a una beneficiada con 150 mil pesos, ahorro que tenía para postular a una vivienda social?
–Cuando nos enteramos, le pedimos al municipio que alejara a esa persona de las funciones de apoyo familiar. El municipio la sancionó y ella tuvo que devolver los dineros. Ella es una funcionaria municipal, pero desde que existe la ley de Chile Solidario (2004), los apoyos familiares tienen que ser profesionales con al menos ocho semestres de formación.
–Ustedes han traspasado la implementación a ONG, municipios, gobiernos regionales y consultoras. ¿No sería más conveniente que el Fosis se hiciera cargo de la implementación para evitar irregularidades?
–El Fosis no ejecuta sus programas, sino que fiscaliza que estas instituciones hagan bien su trabajo. Hemos tenido experiencias desastrosas que nos han hecho ejecutar garantías e incluso llevar instituciones a la justicia. Por ejemplo, el caso de la ferretería que salió en el programa “Contacto”. Nosotros fuimos a la ferretería y se ajustaron los precios. Además, interpusimos una denuncia contra la dueña.
Fuente: La Nación Domingo 24 de junio de 2007
Etiquetas: noticias, pobreza, programa puente